10.11.09

Las críticas a Molina Foix


El escritor Vicente Molina Foix publicaba hace unas semanas, en Tiempo, un artículo en el que se despachaba a gusto con el tebeo y el cine de animación. Al señor Molina Foix le parece lamentable que el primero haya sido reconocido con un Premio Nacional, "con el que nuestro Ministerio de Cultura enaltece al dibujante de monigotes con la misma dignidad (y el mismo dinero) que otorga al mejor novelista, poeta o ensayista del año". En realidad se equivoca, pues el Premio Nacional de Comic tiene una aportación mayor que el de Narrativa.

A este señor le han puesto a caldo en internet, como sucede cada vez que alguien relevante dice algo más o menos polémico. No es la primera vez que causa revuelo; ya la lió parda cuando acabó a guantazos con García Viñó, al más puro estilo Reverte, en Negro Sobre Blanco - lo que no le pase al pobre Dragó en la tele... -. Lo cierto es que con su artículo Dibujos animados se ha lucido; entre las perlas que suelta, mi preferida es su queja de "que tanta gente y tantos críticos serios digan que una chorrada de plastilina como Up es una obra maestra del séptimo arte me produce vergüenza".

Pero lo que de verdad me preocupa es toda la marea que se ha levantado contra él. ¿Qué está pasando? Que lo que este señor ha dicho es una estupidez es evidente. El cómic responde a todos los criterios utilizados para determinar qué es arte: hace uso de técnicas pictóricas y literarias, crea belleza, expresa ideas y emociones. ¿Es necesario que decenas de personas salgan al ruedo para decirle a este caballero que es un ignorante y que se calle la boca?
Algunos le han contestado de forma razonable. La mayoría se ha limitado a decir que Molina Foix es un analfabeto y no tiene ni puta idea de lo que habla. Algo erróneo, cuando se trata de un hombre instruido y, de hecho, sabe perfectamente lo que se dice. En ningún momento afirma desconocer el tebeo. Sencillamente, no le gusta. Dice haberlo leído de niño "con el placer primario y el escaso aprovechamiento que dan estas cosas". Él se lo pierde.

Pero, ¿qué es peor? ¿Que alguien diga una tontería o que diez mil le hagan la réplica? Sin la infinidad de ataques, esto habría quedado como lo que es: una sandez. Pero se ha demostrado una verdad: que ya no se puede decir nada. Entre las muchas cartas de queja remitidas a Tiempo una lectora declaraba: "la libertad de opinión y la de expresión son derechos inalienables, pero cuando la libertad de expresión se convierte en difamación, y además desde la más absoluta ignorancia, envidia y mala fe, entramos en otro terreno mucho más resbaladizo". ¿Será miembro del comité de censura? ¿Querrá encarcelar a Molina Foix por no gustarle los tebeos?

La realidad es que, en el fondo, el escritor tiene más razón que un santo. La historieta nos puede gustar o no, nos puede parecer más artística que la Capilla Sixtina o más irrelevante que el Gran Hermano pero, lo cierto, es que los medios han decidido que es lo más de lo más; y, ¡ay del que se atreva a ponerlo en duda! Ahora, en el feliz siglo XXI, o piensas como está mandado o más te valdría no abrir la boca. Si no opinamos lo que todo el mundo entramos en un terreno "resbaladizo".

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8.11.09

Por qué Turquía debe entrar en la Unión Europea


El hipotético acceso de Turquía a la Unión Europea ha suscitado siempre todo tipo de polémicas y posturas encontradas. El país mediterráneo es candidato desde 1999 y hace seis años se dio el visto bueno para el inicio de negociaciones, pero el camino es tortuoso: actualmente sólo se ha cerrado uno de los treinta y cinco capítulos que componen el proceso. Recientemente ha habido un importante distanciamiento entre la Unión y Turquía, provocado por la visita del presidente Erdogan al iraní Ahmadineyad. Esto no puede sino preocuparnos, porque una República de Turquía cercana al Irán islámico no sólo se convertiría en un incómodo vecino, sino en amenaza manifiesta.

Son muchos los líderes europeos que se oponen al acceso de este país en la UE. Algunos, como el francés Sarkozy, presos de su estrechez de miras y paletismo sangrante; otros, como la canciller alemana Merkel, por razones de Estado más o menos fundadas. En este caso, parecidas a las que esgrimía Giscard d'Estaing cuando sentenciaba: "la entrada de Turquía sería el fin de la Unión Europea". La capital de Turquía, Ankara, está en Asia, al igual que el 95% de sus habitantes. Sin embargo, yo creo que el verdadero fin de la Unión sobrevendrá si damos la espalda al país islámico.

¿Por qué? En primer lugar, Turquía es un país de vital importancia estratégica para nosotros. Sólo a través de su territorio podemos poner fin a la actual dependencia energética de Rusia, la cual terminará por convertirse en un catastrófico chantaje que nos relegará a la servidumbre. En segundo lugar, disponer del mapa turco dentro de sus fronteras dotaría a la Unión Europea de control sobre Oriente y Occidente: un pie en Europa y otro en Asia, un límite por cada uno de los dos mundos. Las razones económicas también sons fundamentales: este año, la economía turca experimentará el mayor crecimiento de todo el continente.
Pero, sin duda, los argumentos principales son los culturales. ¿Por qué, si Turquía es miembro fundador del Consejo de Europa, ha visto pasar por delante a candidatos menos cualificados? ¿Por qué se dan facilidades a Croacia o Macedonia mientras al país otomano, de mayor potencia económica, se traban dificultades? Obviamente: por su religión musulmana. Y esto, que es lo que nos divide, debería precisamente unirnos. Uno de los grandes países musulmanes dentro de la Europa civilizada, laica y democrática supondría un acercamiento histórico entre los dos mundos. Dar la espalda a los turcos supondría permitir que entrasen en la órbita de Irán y otras potencias integristas; ¿queremos una Turquía radical, fundamentalista y hostil a las puertas mismas de Grecia? ¿Queremos una nación musulmana fanatizada, de setenta millones de habitantes, amenazándonos en el corazón del Mediterráneo?

El europeísmo de Turquía es indiscutible. Máxime si tenemos en cuenta que ni nosotros hundimos las raíces de nuestra cultura en el cristianismo, ni ellos en el Islam. Tanto españoles como turcos tienen su origen en la misma cultura madre: la grecolatina, que no se inspiraba en ningún dios sino en la filosofía y el derecho. Ellos son herederos del Imperio de Oriente, nosotros del de Occidente. Venimos de la misma cuna. Los radicales islámicos de Arabia, Irán o Afganistán nos envían odio, cólera, rabia. Si nosotros les respondemos con integración, alianza y razón les infringiremos la más terrible derrota. Donde ellos exigen división, construyamos nosotros unión. Sólo así Europa se alzará victoriosa sobre estos canallas. De lo contrario, si entramos en su espiral de locura, estaremos perdidos.

imagen | EL PAÍS

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7.11.09

Hipocresía


Existen en este mundo actitudes e ideologías repugnantes, como son el machismo, el fascismo y todos los integrismos religiosos. Pero si algo hay tan asqueroso como estas posturas infames, es maquillarlas para hacerlas pasar por lo contrario de lo que son. Un buen ejemplo es el de laSexta, cadena televisiva que durante los últimos años se ha erigido como máximo estandarte de izquierda mediática. Este canal ha presentado siempre su programación como la más transgresora, atrevida y defensora de ciertos valores democráticos o sociales que no encontraban su lugar en televisión.
Entre todos sus espacios, el que más se ha arrogado estas virtudes es Sé lo que hicistéis... Éste se presenta a sí mismo como un programa de humor, cuyo objetivo inicial y principal es el de poner al descubierto las prácticas nefastas de la telebasura española. Pero este concepto es en sí mismo hipócrita, pues si la bazofia televisiva no existiese, tampoco existiría SLQH. Tanto da el que suelta mierda por la boca como el que se la come.

Pero lo peor de todo es la odiosa falsedad de este espacio. Pues si bien se ha vendido como un programa anti-corazón, es realmente un programa de corazón en el que se hace cuidadoso y alcahuete seguimiento de la vida y obra sexuales de todo tipo de engendros televisivos. Pero SLQH es, por encima de todo, un programa de un machismo apestoso, en el que se ha escogido para los hombres el papel de personajes ingeniosos, carismáticos y ocurrentes, y se ha cedido a las mujeres el de carne barata para atraer audiencia masculina.

Para disfrazar esta repulsiva política, SLQH ha creado una imagen para sus reporteras correspondiente con el de la mujer liberada, deshinibida y segura de sí misma. En la filosofía mentirosa del siglo XXI, se considera a una mujer libre cuando, sin permiso de su marido, se compra los zapatos más caros o le lanza un piropo a un albañil en lugar de ser ella quien lo recibe. Así hemos llegado a ver el bochornoso espectáculo de Cristina Urgel persiguiendo a Darek, en lo que fue una de las escenas más repugnantemente machistas que yo recuerdo en televisión.

Pero SLQH, en su hipocresía, nos vende esto como una cosa súper-moderna y guay, porque ya no son los hombres los que sueltan guarradas a las mujeres sino éstas quienes, liberadas del ancestral opresor, corretean tras sus ídolos musculosos. Porque, según laSexta y la forma de pensar que parece dominar nuestro tiempo, es una conquista de la mujer correr como una posesa detrás de un tío cachas. "Todo sea por un tío bueno", dice la reportera de SLQH. "¡Porque yo si es por otro no corro!".

¿Para esto ha servido el feminismo? ¿Para esto tantas mujeres fueron a la cárcel o murieron? ¿Para que tengamos que seguir viendo cómo, en pleno siglo XXI, las mujeres quedan relegadas al papel de azafata chillona que corre desesperada en busca de un hombre que la domine? Pienso que ellas tienen un retraso histórico, porque deben ser quienes dirigan su propio destino. Ellas deberían rebelarse contra este papel humillante que la sociedad les ha adjudicado. Deberían rebelarse contra su situación laboral marginada, contra la violencia que se realiza sobre ellas en España y en todo el mundo.

A el Gran Wyoming o Ángel Martín se les premia y considera grandes profesionales por su trabajo. El de Berta Collado o Pilar Rubio es, en cambio, una tapadera. Esta última no tiene muy claro ni cuál es su profesió: "me quedo con la de actriz", asegura. Pero, ¿piensan lo mismo los productores de SLQH? Berta Collado estudió periodismo. ¿Quería laSexta una periodista? La prueba que tanto Pilar como Berta han tenido que afrontar demuestra que no. Una prueba que se exige a las mujeres mediáticas hayan hecho carrera o no, tengan o no talento. Una prueba por la que Ángel Martín o Miki Nadal, seguramente, jamás deberán pasar. Mientras tanto, las feministas siguen enzarzadas en una lucha de verdad importante: la del idioma. ¿No es maravilloso?

imagen | poprosa

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25.10.09

Sin palabras


¿España está idiota o soy yo quien ha perdido la cabeza? Llevamos todo el mes oyendo hablar del atunero vasco Alakrana, secuestrado en África por piratas somalíes. Unos corsarios que, en general, llevan un año llenando páginas de periódico en toda la Unión Europea y los EEUU. Los pescadores occidentales que faenan en aguas somalíes trabajan expuestos a la amenaza de ser capturados por estos bandidos, quienes chantajean a los gobiernos del Primer Mundo con fines económicos.

En nuestro país la situación da mucho juego. Para la administración socialista es un quebradero de cabeza, mientras que el PP lo considera motivo de celebración. Rajoy asegura que Zapatero ha hecho el ridículo por "la catástrofe" del Alakrana. Debe estar rezando porque el asunto acabe mal. Eso no debería extrañarnos porque es la tónica habitual de este partido. Pero, ¿qué hay del resto de la sociedad?

La policía española tiene apresado a uno de los bucaneros. Hace poco ha quedado demostrado que es mayor de edad. La cosa les ha costado lo suyo. Han sido numerosas las críticas por la ineptitud de la Justicia, que llegó a dejarlo en libertad por considerar imposible determinar cuántos años tenía.

Pero, ¿alguien se da cuenta de lo que ocurre aquí? ¿Qué es lo que tenemos? Tenemos a un hombre que no sabe ni su propia edad. No la sabe y nosotros tampoco porque ningún papel puede atestiguarlo. Esta persona, a todos los efectos, no existe legalmente en ningún país. Su madre ha hablado con El Mundo para afirmar que tiene dieciséis años. Su padre cree que nació en 1993 pero no podría especificar el mes exacto.

¿Nadie se da cuenta de lo que ocurre? En África, en Somalia, las personas nacen y mueren sin importar el día, ni las condiciones, porque no hay nada. No hay ninguna institución que gestione a las gentes, ni sus defenestrados derechos, ni sus lamentables trabajos. Las personas pueden caer muertas en las calles sin que nadie ni siquiera lo registre; pueden sucederse los asesinatos sin que una autoridad los investigue.

España ha puesto todo su esfuerzo en determinar cuántos años tenía un criminal, sin darse cuenta de que ya estaba desnudo y descubierto el auténtico crimen. Tenemos apresado a un hombre que es un fantasma, que no existe, del que nadie se acuerda salvo en el momento en el que nuestros barcos se ven amenazados.

Francia o Estados Unidos han sido aplaudidos por su violenta actuación contra los piratas somalíes. Pero hay muchas cosas que le darían la vuelta a la tortilla si esta Tierra no fuese un mundo idiota. ¿Alguien se ha parado a pensar que esos barcos son nuestros y esas aguas son suyas? ¿Que estamos llevándonos su pescado a nuestras casas mientras ellos mueren de hambre? A nadie le interesa, lo único importante es que defendamos nuestros malditos atuneros. Exigimos nuestro falso derecho a robar las riquezas de África sin que nadie nos moleste.

Los mismos corsarios han admitido que la piratería no cesará mientras el país continúe sin gobierno. La propia Somalia no existe. Y no es una metáfora. Después de veinte años de una larguísima guerra fratricida, el territorio está dividido y controlado por entidades inestables y anárquicas. Puntland, Somalilandia, Galmudug y otros muchos pseudoestados que hoy han desaparecido como reventarán los actuales. No hay una autoridad central que gestione esta nación, la más pobre de África.

Somalia fue conquistada y sometida a la esclavitud por italianos y británicos. Todo lo que tenía se le robó. Después los europeos se retiraron, dejando tras de sí un verdadero caos. Como ocurrió en toda África: Sierra Leona, Congo, Ruanda, todos ellos países que han sufrido sangrientos genocidios luego de ser expoliados por Europa.
Un imperialismo terrible que aún hoy se mantiene. Los diamantes o el coltan son ejemplos perfectos de cómo Occidente se enriquece esquilmando las posesiones de África. Robándolas. Saqueamos sus posesiones, neutralizando sus posibilidades de vida, y luego nos quejamos cuando unos hombres desesperados se lanzan a la mar porque no hay un solo trabajo del que puedan vivir, porque viven en un país que ni siquiera existe.

El verdadero crimen, sin embargo, lo cometemos diariamente todos los que permitimos que esta situación escalofriante se mantenga, los que compramos productos producidos con la sangre de cientos de hombres, los que seguimos votando a quienes se enriquecen permitiéndolo. Una causa más abierta en el larguísimo sumario por el que la historia juzgará a Europa, algún día.

imagen: Commons

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