La pretensión de algunas feministas de utilizar simultáneamente los géneros masculino y femenino al hablar es algo sencillamente antinatural. Algo forzado y que los políticos suelen fingir hacer de forma totalmente hipócrita. Se quedan tan panchos diciendo que "los españoles y españolas están hartos de que los violentos les impongan sus condiciones", por ejemplo, cuando la forma correcta, si respetamos esto, sería "los españoles y las españolas están hartos y hartas de que los violentos y las violentas les impongan sus condiciones".
Para criticar esto y a modo de humor escribí una entrada hace varios meses, en la que presenté un texto irreal para demostrar que tal pretensión es precisamente eso, irreal e hipócrita, ya que quienes las hacen (y todos los hispanohablantes) son conscientes de que el idioma es lo suficientemente orgánico para que no podamos imponerle la primera tontería que nos de la gana para satisfacer a los medios de comunicación o a un sector (bastante pijo, por cierto) de la sociedad.
No podemos hacerlo porque el idioma se regula a sí mismo y una conversación realizada utilizando ambos géneros por igual sería completamente impronunciable, así como un texto escrito de tal manera sería ilegible. De hecho, a mí me costó enormemente redactar la entrada de que les hablo; es la misma sensación que tendría un diestro al escribir con la izquierda, o viceversa. Les invito a hacerlo, traduzcan cualquier texto a tan igualitario idioma y comprueben que es imposible. ¿Imposible? Eso pensaba yo, pero algunos hombres notables no están de acuerdo.
Ni más ni menos que la Constitución Venezolana de 1999 supera, con creces, cualquier texto que ustedes o yo podamos publicar en tono jocoso. Nos hace la Carta Magna del país amazónico una demostración del mejor humor y desvirtúa, de forma vergonzosa, los valores universales de justicia, igualdad y libertad que pretende reconocer. Y es que la forma puede destruir el fondo por completo, como nos demuestra tan decisivo documento.
Algunas de sus pasajes son tan ilegibles como el siguiente:
Que sirva este ejemplo para demostrar lo poderosa que puede llegar a ser la corrección política. Hasta qué punto manipula a una sociedad el poder gracias a la manipulación. Mediante un estratégico populismo, han creado una Constitución insuficiente, encadenada, postrada ante ellos y diseñada para su serivicio y la han disfrazado de democracia, han creado una burda parodia de los derechos humanos con el único fin de perpetuarles y lo han conseguido. La Carta Magna fue aprobada en referéndum con un 70% de los votos.
Votaron por la democracia, creen, pero rara democracia aquella en la que el pueblo "invoca la protección de Dios" o basa "su patrimonio moral y sus valores" en una doctrina política determinada, concretamente la de "Simón Bolívar, el Libertador", discriminando claramente a todos los ciudadanos que no comulguen con ella. En definitiva, dieron al mundo un claro ejemplo de cómo una hábil combinación de demagogia farandulera, feminismo barato y proclamas grandilocuentes convenientemente repetida hasta la saciedad logra engañar a los pueblos y oprimirlos sin que se den ni cuenta.
Para criticar esto y a modo de humor escribí una entrada hace varios meses, en la que presenté un texto irreal para demostrar que tal pretensión es precisamente eso, irreal e hipócrita, ya que quienes las hacen (y todos los hispanohablantes) son conscientes de que el idioma es lo suficientemente orgánico para que no podamos imponerle la primera tontería que nos de la gana para satisfacer a los medios de comunicación o a un sector (bastante pijo, por cierto) de la sociedad.
No podemos hacerlo porque el idioma se regula a sí mismo y una conversación realizada utilizando ambos géneros por igual sería completamente impronunciable, así como un texto escrito de tal manera sería ilegible. De hecho, a mí me costó enormemente redactar la entrada de que les hablo; es la misma sensación que tendría un diestro al escribir con la izquierda, o viceversa. Les invito a hacerlo, traduzcan cualquier texto a tan igualitario idioma y comprueben que es imposible. ¿Imposible? Eso pensaba yo, pero algunos hombres notables no están de acuerdo.
Ni más ni menos que la Constitución Venezolana de 1999 supera, con creces, cualquier texto que ustedes o yo podamos publicar en tono jocoso. Nos hace la Carta Magna del país amazónico una demostración del mejor humor y desvirtúa, de forma vergonzosa, los valores universales de justicia, igualdad y libertad que pretende reconocer. Y es que la forma puede destruir el fondo por completo, como nos demuestra tan decisivo documento.
Algunas de sus pasajes son tan ilegibles como el siguiente:
Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y aquellos contemplados en la ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional.Una forma de tomarse a pitorreo ni más ni menos que una Constitución, documento que contiene los deberes y derechos inviolables de los ciudadanos y de la sociedad en su conjunto. Derechos inviolables sí, que no el idioma, al que podemos violar a nuestro gusto, pensarán los políticos venezolanos, si eso nos ayuda a arañar votos gracias a los lobbys mediáticos amigos del feminismo descafeinado del siglo XXI. Tal vez - seguramente - una de las excusas que utilizaron para vender el sí a esta Constitución. Que defiende a las mujeres en igualdad con los hombres; no porque las proteja de la violencia doméstica, de la discriminación salarial o del abuso sexual, sino porque la sitúa de forma antinatural en la gramática.
Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras, Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley.
Que sirva este ejemplo para demostrar lo poderosa que puede llegar a ser la corrección política. Hasta qué punto manipula a una sociedad el poder gracias a la manipulación. Mediante un estratégico populismo, han creado una Constitución insuficiente, encadenada, postrada ante ellos y diseñada para su serivicio y la han disfrazado de democracia, han creado una burda parodia de los derechos humanos con el único fin de perpetuarles y lo han conseguido. La Carta Magna fue aprobada en referéndum con un 70% de los votos.
Votaron por la democracia, creen, pero rara democracia aquella en la que el pueblo "invoca la protección de Dios" o basa "su patrimonio moral y sus valores" en una doctrina política determinada, concretamente la de "Simón Bolívar, el Libertador", discriminando claramente a todos los ciudadanos que no comulguen con ella. En definitiva, dieron al mundo un claro ejemplo de cómo una hábil combinación de demagogia farandulera, feminismo barato y proclamas grandilocuentes convenientemente repetida hasta la saciedad logra engañar a los pueblos y oprimirlos sin que se den ni cuenta.
7 opiniones:
Que absurdas estas nuevas feministas de bote: Luchan por cosas tan importantes como que "las personas y los personos" hablemos de un modo totalmente imposible. También erradican el sexismo en los anuncios, es decir erradican el que quieren, porque ahí tenemos al mayordomo-objeto de Tenn y no pasa nada (a mí personalmente poco me importa si ponen tíos cachas en los anuncios, pero de ser el anuncio al revés estas neofeministas ya se habrían escandalizado). Para mi las verdaderas feministas fueron las que lucharon por el voto para la mujer, o para que no tuviese que estar siempre subordinada a un varón, también las que luchan hoy en países donde las mujeres viven oprimidas. Pero las que luchan por que existan palabras como "jueza" y "miembra" me parecen un grupo aburridas sin nada mejor que hacer.
Decir que manipulando el idioma se defiende la igualdad es tan absurdo como cuando los "periodistas" del corazón dicen que mostrando fotos de menganito y fulanita liándose defienden el derecho a la información de los ciudadanos.
En cuanto a Venezuela, este es otro caso que muestra la alarmante pérdida de libertad y valores democráticos que se está produciendo en el país americano.
Completamente de acuerdo Mochuelo. El feminismo en Occidente era el que reclamaba igualdad laboral, de estudios, en el trato, derecho a tener propiedades, independencia, tomar decisiones propias...
Actualmente el feminismo es el que lucha contra realidades mucho más duras: ser lapidada por adulterio, la ablación...
En Occidente al feminismo todavía le queda conseguir igualdad laboral, que una mujer no sea despedida por un embarazo y, sobre todo, que deje de dar igual ante la justicia matar a una mujer o abusar sexualmente de ella.
Pero, ¿qué ocurre? Que quienes promueven acabar con el terrible machismo de nuestro idioma son mujeres que todo eso ya lo dan por ganado. Viven lejos de esos problemas y el único "machismo" que sufren es que cuando se les hable en plural se les hable en masculino. La ministra Aído, por ejemplo, buen sueldo tendrá y no deberá aguantar, seguramente, el acoso de nadie ni la violencia de su marido.
Las verdaderas feministas se mueren y son maltratadas, y nadie las escucha, y las que tienen voz para alzarla se han acomodado tanto que ya no saben ni lo que ocure. Lamentable.
Y respecto a Venezuela, un ejemplo más, como dices, de la pérdida de democracia que se está produciendo allí. Al auspicio de los ciudadanos, porque se les está convenciendo gracias a esta clase de cosas; algo que puede terminar ocurriendo tanto en España como en cualquier democracia adormecida de las muchas que hay en el mundo.
La progresía comenzó hablando de este modo y el resto acabó por imitarles, para no aparecer como retrógrados.
Creo que no es más que uno de los muchos pasos que se están dando hacia la idiotización del individuo que aún no se comporta como un idiota.
Efectivamente, lo que se pretende es que la gente centre su energía en empresas absurdas, en combatir injusticias que no existen; mientras por el otro lado se cometen toda clase de tropelías de las que no se entera nadie, porque no las entienden, porque su entendimiento poco a poco se degrada con estupideces.
Muy acertado el artículo.
Lo que también ocurre es que han aparecido organismos públicos ligados a esta nueva ola de feminismo que reciben subvenciones del Estado, y hay que justificar este dinero de algún modo. De ahí que se encarguen estudios que no tienen ni pies ni cabeza y que se hagan estas cruzadas artificiales que no llegan a ninguna parte.
Para muestra, lean la sección "análisis videográfico" de este estudio. Todo un clásico.
http://www.oei.es/valores2/libro-videojuegos.pdf
El enfoque en el lenguaje me parece una mala estrategia primero porque como bien apuntas no es algo que se pueda solucionar desde arriba, además de hacer perder credibilidad al feminismo en general para cuando tenga que hacer frente a asuntos importantes como la igualdad salarial, baja maternal (y paternal), etc. asuntos que creo yo que cuentan con el apoyo y simpatía de la mayor parte de la sociedad.
Hola Videojuegosysociedad. Muchas gracias por el enlace, muy ilustrativo. Difícil de leer, por utilizar el forzado lenguaje de que hablamos. Merecería la pena escribir una entrada sobre él.
Como bien dices, no quiero pensar el dinero que se habrá limpiado financiado el proyecto, pagando a una serie de investigadores (e investigadoras) para que "estudien" los videojuegos y redacten el informe.
Probablemente una imposición más para financiar a una serie de organismos-parásitos del Estado. Algo parecido a costa de algunas asignaturas que se imparten en la educación pública, impuestas por los sindicatos.
También, por supuesto, muy útil para idiotizar a la gente y enfrentarla a peligrosos enemigos (el castellano, los videojuegos) mientras se deja de lado esas naderías de la desigualdad salarial, el abuso sexual o la violencia doméstica.
Hola
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