
Satanás afila el tridente mientras se frota las manos, orgulloso de ver que su filosofía de vida tiene acérrimos seguidores en la Tierra. Lo más deleznable de lo deleznable es meterse con los niños. Quien haya sufrido la crueldad de un patio de colegio convertido en turba lo sabe. La derecha española anda obsesionada con las hijas de Zapatero. En el ABC no se comenta otra cosa. Me ha decepcionado encontrar semejante exhibición de vileza, grosería y mal gusto en un diario que tenía por serio y civilizado. Supongo que, para mi desilusión, en el centro reformista no existe un solo ejemplo de urbanidad.
Los opinantes del periódico monárquico intentan disimular lo que de verdad les importa. Aseguran que se trata de un asunto diplomático, de valores y de gestión, cuando lo que de verdad le preocupa es que el presidente del Gobierno tenga por hijas a dos bichos raros. Seguramente, en sus años estudiantiles, inflaban a collejas al empollón de la clase.
Miguel Ángel Loma asegura que no es una cuestión de estética, aunque en su opinión "por sus frutos los conoceréis". Es decir, le parece que Zapatero es un personaje censurable porque no hay más que ver qué par de adefesios son sus hijas. Suponemos que la libertad de movimiento amparada por la Constitución Española le parece una zarandaja a este caballero. Él asegura que el presidente hace mal en intentar proteger la intimidad de sus hijas, porque ningún friki del gallinero televisivo goza de tal privilegio. Si echara un vistazo a los programas de la telebasura - se lo pasaría pipa, visto lo mucho que le gusta opinar sobre la imagen ajena - comprobaría que las menores aparecen siempre con el rostro velado.
Juan Manuel de Prada también considera ofensivo que las hijas de Zapatero deban estar al margen del acoso mediático. Pero lo que de verdad le mosquea es su atuendo: "botas doctor Martens, muñequeras de estibador, vestuario a lo Morticia Addams". Todos los españoles tienen derecho al respeto y la dignidad; todos menos los que se visten raro.
Antonio García, al menos, no disimula sus intereses. A él lo que no le gusta es que estas muchachas estén gordas o, como dijo él más finamente, "muy creciditas y mejor alimentadas". Tampoco tenía claro si querían "ver a Obama o al Conde Drácula". Lo mejor de todo es su apología del islamismo: "la mejor prenda para algunas fotografías es el burka". Estaría cómodo este caballero en Afganistán.
Pero la palma de oro es para don Antonio Burgos, un escritor muy respetado. Su columna ha desaparecido de la hemeroteca de ABC, no sé el motivo. Menos mal que Nacho Escolar la ha citado en su blog. Así podemos leer reflexiones tan interesantes como estas: "Que las niñas de Zetaparo eran dos callos horrorosos lo sabían los más íntimos en La Moncloa, pero ahora se ha enterado España entera. Son de salir corriendo. (...) ¡Qué ofensa para el arte gótico, llamar góticos a estos adefesios con botas de la Brigada Paracaidista (...)! Pero, vale, aceptamos gótica como animal pinnípedo". A Don Antonio, que es un señor, le preocupa el arte. No tanto las personas; insulta a un cuarto de la juventud española y, de paso, a los pingüinos. También quiere recalcar que toda mujer no vestida como Dios manda es, a fin de cuentas, una puta. "Yo les diría algo más fuerte, pero como son menores, me callo". Exquisito.
Todos los ciudadanos tienen derecho al respeto de su dignidad, pero suponemos que estas muchachas carecen de él ya que no son hijas de hombre, sino de gobernante usurpador y progre, masón y comeniños. A los prohombres de la patria, representados en la prensa por estos fariseos, les preocupa sobremanera la vida de unas cuantas células embrionarias o la unidad de España, pero no les importa aniquilar la integridad de dos crías de quince años si con ello consiguen echar a los rojos de La Moncloa. Y, de paso, dejar unas cuantas cosas claras a los papanatas que les han votado.
Que ir a saludar a un jefe de Estado vestidas como lo harían en el parque, con sus amigas, es un error de estas chiquillas es una opinión más o menos respetable. Pero esto no cobra la misma importancia si lo dice Paco en el bar de Manolo, que si lo leemos en el periódico más viejo de España. Esto le da igual a los lacayos de la basura política. A ellos lo que les interesa es dejar una cosa clara: que aquí sólo hay libertad para hacer lo que yo diga. ¿Qué es eso de vestir como uno quiera? ¿De elegir la propia estética? ¿Qué es eso de la democracia? No, no señor, no. La que vista de forma rara es un adefesio, un callo y una puta. Debe llevar su falda bien plisada, medias, blusa y acaso algo más cómodo cuando planche los calzoncillos de su marido, como está mandao. Quede claro, también, que aquellos que piensen distinto a los dueños de la finca serán estigmatizados, así como sus familias, por los siglos de los siglos.
Antonio García, después de hacer un intento de columnismo literario-cultureta bastante barato, utilizando como metáfora un cuadro costumbrista propio de Paco Martínez Soria - la narrativa no es lo suyo - se pregunta si van a ver al presidente yanqui o al mismísimo Conde Drácula. Yo tengo claro que, quien se está reuniendo ahora mismo con el rey de los condenados, no son estas dos chavalas. Son los amos del rebaño ibérico, políticos, periodistas y purpurados, que brindan satisfechos sobre los despojos de su propia dignidad humana mientras invitan al Cope a una aromática copa de sangre.
imagen: miles de Pelis
Los opinantes del periódico monárquico intentan disimular lo que de verdad les importa. Aseguran que se trata de un asunto diplomático, de valores y de gestión, cuando lo que de verdad le preocupa es que el presidente del Gobierno tenga por hijas a dos bichos raros. Seguramente, en sus años estudiantiles, inflaban a collejas al empollón de la clase.
Miguel Ángel Loma asegura que no es una cuestión de estética, aunque en su opinión "por sus frutos los conoceréis". Es decir, le parece que Zapatero es un personaje censurable porque no hay más que ver qué par de adefesios son sus hijas. Suponemos que la libertad de movimiento amparada por la Constitución Española le parece una zarandaja a este caballero. Él asegura que el presidente hace mal en intentar proteger la intimidad de sus hijas, porque ningún friki del gallinero televisivo goza de tal privilegio. Si echara un vistazo a los programas de la telebasura - se lo pasaría pipa, visto lo mucho que le gusta opinar sobre la imagen ajena - comprobaría que las menores aparecen siempre con el rostro velado.
Juan Manuel de Prada también considera ofensivo que las hijas de Zapatero deban estar al margen del acoso mediático. Pero lo que de verdad le mosquea es su atuendo: "botas doctor Martens, muñequeras de estibador, vestuario a lo Morticia Addams". Todos los españoles tienen derecho al respeto y la dignidad; todos menos los que se visten raro.
Antonio García, al menos, no disimula sus intereses. A él lo que no le gusta es que estas muchachas estén gordas o, como dijo él más finamente, "muy creciditas y mejor alimentadas". Tampoco tenía claro si querían "ver a Obama o al Conde Drácula". Lo mejor de todo es su apología del islamismo: "la mejor prenda para algunas fotografías es el burka". Estaría cómodo este caballero en Afganistán.
Pero la palma de oro es para don Antonio Burgos, un escritor muy respetado. Su columna ha desaparecido de la hemeroteca de ABC, no sé el motivo. Menos mal que Nacho Escolar la ha citado en su blog. Así podemos leer reflexiones tan interesantes como estas: "Que las niñas de Zetaparo eran dos callos horrorosos lo sabían los más íntimos en La Moncloa, pero ahora se ha enterado España entera. Son de salir corriendo. (...) ¡Qué ofensa para el arte gótico, llamar góticos a estos adefesios con botas de la Brigada Paracaidista (...)! Pero, vale, aceptamos gótica como animal pinnípedo". A Don Antonio, que es un señor, le preocupa el arte. No tanto las personas; insulta a un cuarto de la juventud española y, de paso, a los pingüinos. También quiere recalcar que toda mujer no vestida como Dios manda es, a fin de cuentas, una puta. "Yo les diría algo más fuerte, pero como son menores, me callo". Exquisito.
Todos los ciudadanos tienen derecho al respeto de su dignidad, pero suponemos que estas muchachas carecen de él ya que no son hijas de hombre, sino de gobernante usurpador y progre, masón y comeniños. A los prohombres de la patria, representados en la prensa por estos fariseos, les preocupa sobremanera la vida de unas cuantas células embrionarias o la unidad de España, pero no les importa aniquilar la integridad de dos crías de quince años si con ello consiguen echar a los rojos de La Moncloa. Y, de paso, dejar unas cuantas cosas claras a los papanatas que les han votado.
Que ir a saludar a un jefe de Estado vestidas como lo harían en el parque, con sus amigas, es un error de estas chiquillas es una opinión más o menos respetable. Pero esto no cobra la misma importancia si lo dice Paco en el bar de Manolo, que si lo leemos en el periódico más viejo de España. Esto le da igual a los lacayos de la basura política. A ellos lo que les interesa es dejar una cosa clara: que aquí sólo hay libertad para hacer lo que yo diga. ¿Qué es eso de vestir como uno quiera? ¿De elegir la propia estética? ¿Qué es eso de la democracia? No, no señor, no. La que vista de forma rara es un adefesio, un callo y una puta. Debe llevar su falda bien plisada, medias, blusa y acaso algo más cómodo cuando planche los calzoncillos de su marido, como está mandao. Quede claro, también, que aquellos que piensen distinto a los dueños de la finca serán estigmatizados, así como sus familias, por los siglos de los siglos.
Antonio García, después de hacer un intento de columnismo literario-cultureta bastante barato, utilizando como metáfora un cuadro costumbrista propio de Paco Martínez Soria - la narrativa no es lo suyo - se pregunta si van a ver al presidente yanqui o al mismísimo Conde Drácula. Yo tengo claro que, quien se está reuniendo ahora mismo con el rey de los condenados, no son estas dos chavalas. Son los amos del rebaño ibérico, políticos, periodistas y purpurados, que brindan satisfechos sobre los despojos de su propia dignidad humana mientras invitan al Cope a una aromática copa de sangre.
imagen: miles de Pelis





