
A propuesta de Daenyel he decidido hablar sobre la posibilidad de prohibir las corridas de toros en Cataluña, al admitir el Parlament a trámite una iniciativa popular apoyada por 180.000 firmas. Una agria polémica y que ha sacado, como ocurre siempre con el mundo del toreo, lo más sucio y visceral de la sociedad española.
El debate de la cámara catalana divide a los parlamentarios entre quienes dicen que el cielo es verde y los que dan a la controversia una interpretación política. David Pérez, del PSC, defendió el toreo afirmando que una sociedad avanzada también protege a las minorías. Decir que una sociedad "avanzada" preserva una costumbre primitiva (troglodita, diría yo) como es la tauromaquia es un insulto a la inteligencia; además de un argumento que se descabeza por sí solo. Los pederastas, los caníbales y los asesinos en serie también son minorías y no por ello tienen que protegerse sus execrables costumbres.
El tipo terminó diciendo que si se prohíben las corridas habría que pensar en cerrar los mataderos. ¡Qué original! "No os gusta que maten a los toros en la plaza pero luego bien que os coméis la carne, ¿eh?". Nunca había escuchado esto en boca de un aficionado taurino. Por favor, si quieren perpetúar su bárbara diversión que lo hagan admitiendo lo que es, no inventando teorías marcianas para justificarse. Comparar la tortura de una criatura por puro y enfermizo entretenimiento con matarla para comer es sencillamente ofensivo.
Los argumentos en defensa de la "fiesta", en fin, fueron los de siempre. Que se trata de una tradición muy arraigada, por ejemplo; también lo es la mutilación genital femenina en muchas culturas africanas y no veo porqué debe mantenerse. Que gracias a ella se ha conservado al toro de lidia y el entorno natural de la dehesa; ¿acaso no podría protegerse, tanto al animal como a su hábitat, creando Parques Naturales como tantos ya existen en España? ¿Se celebra algún tipo de sanguinario ritual en torno al lince ibérico y es por este motivo que los gobiernos lo protegen? No. Se le cuida porque es importante.
Fue el líder de C's, Albert Rivera, el único que dijo algo con sinceridad: de "hipocresía política" tachó la prohibición, porque no se atreve con los festejos populares de algunas localidades catalanas. Estoy de acuerdo. Debería prohibirse el maltrato de una forma integral: corridas, lanceos, encierros y todo lo demás.
Pero si hay algo más deleznable que la acostumbrada tendencia de los pro-taurinos a tomarnos a todos por idiotas es la intención de convertir esto en un asunto político o cultural. El Mundo habla de "escalada de antiespañolismo". Empieza hablando de "quienes consideran que los espectáculos taurinos implican maltrato animal". Aquí volvemos de nuevo a una de las raíces del problema: el empeño en falsear la realidad. ¿Porqué no admiten las cosas como son? El toreo es maltrato animal, no se trata de considerarlo o no. Es maltrato animal, te gusta ver cómo maltratan a un animal, no lo niegues, no inventes teorías sobrenaturales, ¿acaso te avergüenzas de tu propia afición?
Pero aún es peor el intento de convertirlo en una cuestión identitaria: "defensores de los derechos de los animales los hay en toda España y en ningún otro lugar se ha llegado tan lejos. La explicación es clara: la legítima aspiración de los antitaurinos ha contado en Cataluña con un aliado de conveniencia que ha visto la ocasión para seguir marcando distancias con el resto de España". Qué quieren que les diga; si despreciar la perversa y sádica costumbre de torturar por diversión, de forma cruel, desigual y cobarde a un animal noble es antiespañol, que se metan su antiespañolismo por ahí mismo.
Es cierto que, por desgracia, no se ha llegado tan lejos en ninguna otra parte de España. Puede ser porque los catalanes, a quienes estos señores odian, van por delante en la defensa de la naturaleza. O quizá tengan razón los conservadores al afirmar que son "antiespañoles". ¿Qué importa? El caso es que se deje de maltratar a estos animales. Y no estaría de más, de paso, que estos sinvergüenzas dejasen de decidir lo que es y lo que deja de ser español o antiespañol, como si les perteneciese el escudo o la bandera, y más cuando consideran antiespañol, en este caso, algo del más puro y duro sentido común.
imagen | 20minutos
El debate de la cámara catalana divide a los parlamentarios entre quienes dicen que el cielo es verde y los que dan a la controversia una interpretación política. David Pérez, del PSC, defendió el toreo afirmando que una sociedad avanzada también protege a las minorías. Decir que una sociedad "avanzada" preserva una costumbre primitiva (troglodita, diría yo) como es la tauromaquia es un insulto a la inteligencia; además de un argumento que se descabeza por sí solo. Los pederastas, los caníbales y los asesinos en serie también son minorías y no por ello tienen que protegerse sus execrables costumbres.
El tipo terminó diciendo que si se prohíben las corridas habría que pensar en cerrar los mataderos. ¡Qué original! "No os gusta que maten a los toros en la plaza pero luego bien que os coméis la carne, ¿eh?". Nunca había escuchado esto en boca de un aficionado taurino. Por favor, si quieren perpetúar su bárbara diversión que lo hagan admitiendo lo que es, no inventando teorías marcianas para justificarse. Comparar la tortura de una criatura por puro y enfermizo entretenimiento con matarla para comer es sencillamente ofensivo.
Los argumentos en defensa de la "fiesta", en fin, fueron los de siempre. Que se trata de una tradición muy arraigada, por ejemplo; también lo es la mutilación genital femenina en muchas culturas africanas y no veo porqué debe mantenerse. Que gracias a ella se ha conservado al toro de lidia y el entorno natural de la dehesa; ¿acaso no podría protegerse, tanto al animal como a su hábitat, creando Parques Naturales como tantos ya existen en España? ¿Se celebra algún tipo de sanguinario ritual en torno al lince ibérico y es por este motivo que los gobiernos lo protegen? No. Se le cuida porque es importante.
Fue el líder de C's, Albert Rivera, el único que dijo algo con sinceridad: de "hipocresía política" tachó la prohibición, porque no se atreve con los festejos populares de algunas localidades catalanas. Estoy de acuerdo. Debería prohibirse el maltrato de una forma integral: corridas, lanceos, encierros y todo lo demás.
Pero si hay algo más deleznable que la acostumbrada tendencia de los pro-taurinos a tomarnos a todos por idiotas es la intención de convertir esto en un asunto político o cultural. El Mundo habla de "escalada de antiespañolismo". Empieza hablando de "quienes consideran que los espectáculos taurinos implican maltrato animal". Aquí volvemos de nuevo a una de las raíces del problema: el empeño en falsear la realidad. ¿Porqué no admiten las cosas como son? El toreo es maltrato animal, no se trata de considerarlo o no. Es maltrato animal, te gusta ver cómo maltratan a un animal, no lo niegues, no inventes teorías sobrenaturales, ¿acaso te avergüenzas de tu propia afición?
Pero aún es peor el intento de convertirlo en una cuestión identitaria: "defensores de los derechos de los animales los hay en toda España y en ningún otro lugar se ha llegado tan lejos. La explicación es clara: la legítima aspiración de los antitaurinos ha contado en Cataluña con un aliado de conveniencia que ha visto la ocasión para seguir marcando distancias con el resto de España". Qué quieren que les diga; si despreciar la perversa y sádica costumbre de torturar por diversión, de forma cruel, desigual y cobarde a un animal noble es antiespañol, que se metan su antiespañolismo por ahí mismo.
Es cierto que, por desgracia, no se ha llegado tan lejos en ninguna otra parte de España. Puede ser porque los catalanes, a quienes estos señores odian, van por delante en la defensa de la naturaleza. O quizá tengan razón los conservadores al afirmar que son "antiespañoles". ¿Qué importa? El caso es que se deje de maltratar a estos animales. Y no estaría de más, de paso, que estos sinvergüenzas dejasen de decidir lo que es y lo que deja de ser español o antiespañol, como si les perteneciese el escudo o la bandera, y más cuando consideran antiespañol, en este caso, algo del más puro y duro sentido común.
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