Voy a hacer algo arriesgado para cualquier blogger. Voy a explicar, punto por punto, por qué (desde mi punto de vista) la llamada "cultura libre" no es más que la tapadera de una estafa monumental. Para evitar que el artículo sea difícil de asimilar, lo he organizado en diversos puntos. Recomiendo leerlo por partes.
* Libre intercambio de información.
* Derechos adquiridos y derechos retirados.
* No creo en supersticiones. ¿Qué es la cultura?
* Tú haz el trabajo: yo decido los derechos.
* ¿Quieres difundir tus contenidos?
* ¿Libertad de expresión? ¿Y eso qué es?
* Pero si prohíben las descargas, recortan el derecho de acceso a la cultura.
* ¿Por qué ahora y no antes?
* Revolucionarios pasivos: revolución en el sofá.
* ¿La cultura es libre? ¡Venga, demuéstralo!
* Nadie te obliga.
* El insulto como argumento.
* Conclusión: no decidas por mí.
* Libre intercambio de información.
Es bueno empezar definiendo lo que, a grandes rasgos, es la cultura libre. Desde un punto de vista ideal, es el contexto en el cual todos los contenidos culturales (literarios, cinematográficos, musicales, del videojuego, etc.) sean de propiedad pública. Es decir, que nadie pueda arogarse el derecho a decir qué se puede y qué no se puede hacer con ellos, y que por lo tanto todo el mundo los pueda acceder de forma gratuita y libre.
* Derechos adquiridos y derechos retirados.
A mí nunca me ha gustado la gente que decide sobre los derechos ajenos y nunca sobre los suyos. En los Estados Unidos de los 60, los blancos decidían por los negros dónde podían lavarse las manos y dónde no. ¿Con qué autoridad?
Actualmente se está diciendo que las leyes de Propiedad Intelectual necesitan una reforma, que la cultura es libre y que en pleno siglo XXI nadie puede considerarse dueño de ella. Esto es muy curioso porque precisamente el beneficiario principal de estos derechos es el autor.
Como ejemplo me pongo a mí mismo. Yo escribo desde que tenía ocho años. No soy profesional pero escribo. Según la legislación española, en el momento en que escribo algo soy el dueño del texto. Aparte, para confirmarlo, tengo un contrato gestionado por ColorIURIS que me permite proteger y ceder derechos sobre lo que escribo.
Yo tengo una bitácora personal donde, por decisión exclusivamente mía, publico mis cuentos. Lo hago de forma gratuita y todo el mundo tiene derecho a difundir esos textos siempre y cuando me citen. Ahora bien, una cosa muy distinta es que me obliguen. Es decir, que alguien venga y me diga que la única vía de publicación disponible para mí es esta.
¿Qué ocurriría si yo decidiese no seguir publicando mis relatos en un blog, y prefiriese hacerlo a través de una editorial? Según los postulados de la cultura libre, mis textos deberían seguir siendo gratuitos y los lectores deberían poder continuar difundiéndolos libremente. Con la diferencia de que yo no lo estaría eligiendo así: estarían decidiendo por mí.
* No creo en supersticiones. ¿Qué es la cultura?
Una de las cosas que se suelen decir a la hora de criticar las exigencias de la "cultura libre", es por qué debe ser este un material diferente de cualquier otro disponible al público. ¿Por qué la gente tiene que pagar por tener agua en su casa, luz eléctrica o comida, y sin embargo la literatura o el cine tienen que ser gratis? Lo que se suele decir es que la cultura es un "patrimonio universal" que no debe estar sujeto a las mismas consideraciones que el resto de cosas que produce la sociedad.
A la hora de negar al artista su derecho de propiedad intelectual (es decir, lo que demuestra que la obra ha salido de su intelecto) se entiende que él no es el dueño del libro (o disco, o fotografía) porque no es un simple "producto" sino un material cultural, algo mucho más elevado y, por tanto, libre.
Según este punto de vista, el artista no es tal sino sólo un mero intermediario. En cierto modo se entendería la cultura como una especie de "nube", un maná, un éter o algún otro elemento metafísico, con la que el artista se limita - tal vez por infusión divina o de la Fuerza - a conectarse para traducirla en forma de literatura, música, etcétera.
Yo no creo en supercherías. No creo que la cultura sea una especie de energía mágica que flota entre nosotros. No creo que la música del mundo, el cine o las series creen en conjunción una especie de supernova espiritual. Creo que son productos culturales creados humana y voluntariosamente por personas que saben hacerlo y tienen el talento necesario. Nada más.
* Tú haz el trabajo: yo decido los derechos.
Una cosa que he comprobado (y si no estáis de acuerdo os reto a analizar el entorno detenidamente) es que el 99% de los defensores de la "cultura libre" son precisamente personas que no aportan absolutamente nada a internet. No digo que sean todos los casos: pero sí una mayoría aplastante.
Algunas de estas personas tienen blogs donde se dedican a copiar y pegar lo que dicen Enrique Dans, Nacho Escolar o Julio Alonso. Eso no cuenta. Me refiero a personas que de verdad estén creando: escritores, músicos, cineastas. ¿Cuántos? Muy pocos.
La gran mayoría de las personas que defienden la "cultura libre" no tienen idea de cómo se crea una novela, se pinta un cuadro o se compone una canción. Es el caso clásico de la exigencia perpetua: se les debe todo y ellos a cambio no ofrecen nada. Su desconexión con el concepto de creación es tal, que, como veremos en el siguiente punto, desconocen del todo cualquier fórmula verdadera de gestión de contenidos en la red.
* ¿Quieres difundir tus contenidos?
Nadie va a impedirte divulgar en internet tu propio material. ¿Eres músico, escritor, fotógrafo? ¡Adelante! Abre un blog gratuito en Blogger o Wordpress y comienza a distribuir tu trabajo. Ah, perdona, ¿no haces nada? Eso es muy diferente.
A mí han llegado a decirme que podrían cerrarme el blog literario con la mal llamada Ley Sinde porque no pago a la SGAE. Esto demuestra un gran desconocimiento de las leyes y, precisamente, denota la postura de alguien que no difunde trabajo propio a través de internet.
La Ley de Economía Sostenible - que así se llama - prohíbe la publicación de enlaces a descarga de contenidos de terceros. Es decir: si el contenido es tuyo, haz lo que te pinte con él. Por eso yo no tengo problemas con esa "Ley Sinde", porque todo lo que publico en mi blog (tanto en éste como en el que utilizo para mis cuentos) es de mi autoría. Cuando subo contenidos ajenos (como imágenes) me preocupo mucho de averiguar que estén bajo una licencia de contenido libre que me permita hacerlo.
Otra cosa muy distinta sería si yo quisiera tomar, por ejemplo, un libro de Pérez-Reverte y subirlo a mi blog. ¿Podría? No, porque no lo he escrito yo, lo ha escrito Reverte. Pues esto es exactamente lo que deja con el culo al aire a la "cultura libre". Nadie les va a prohibir difundir su propias creaciones: pero es que no tienen. Ellos quieren apropiarse, simplemente, de producciones ajenas (sean del tipo que sean). Seguramente, si aportasen algo a la red, pensarían de otro modo. Pero como no lo hacen, no tienen ni idea.
* ¿Libertad de expresión? ¿Y eso qué es?
A los gurús de la "cultura libre" se les llena la boca hablando de "recortes a la libertad de expresión" y comparando a España con Irán o Cuba. Yo creo que les vendrían bien unas vacaciones pagadas en cualquier cárcel iraní, en compañía de los homosexuales y presos de conciencia sometidos a tortura, para volver a a nuestro país sabiendo lo que es no tener libertad de expresión.
Cuando hablan de "recortes a la libertad de expresión" demuestran que no tienen idea de lo que es la libertad de expresión, ni de derechos civiles en general. Ver una película o escuchar un disco no es un ejercicio de la libertad de expresión. Lo es del derecho a disfrutar de un contenido cultural (también reconocido en la Constitución Española).
La libertad de expresión es el derecho constitucional que permite decir lo que se desee sin que se nos impida ni se nos castigue por ello. Que yo sepa, que cierren Cinetube no va a suponer que nadie vaya a ir a la cárcel por criticar a Zapatero o a Rajoy. Una cosa muy distinta sería, por ejemplo, si se cerrase un periódico o una televisión por motivos políticos. Entonces sí estaríamos hablando de recortes a la libertad de expresión. Pero a estas personas tal cosa no les importa ni la conocen, pues esto está sucediendo actualmente en Telemadrid sin que ellos abran la boca.
* Pero si prohíben las descargas, recortan el derecho de acceso a la cultura.
Sí, claro. La cerveza también está cara y nadie habla de que se recorte el derecho a emborracharse. La Constitución reconoce y protege el derecho a disponer de una oferta cultural y tener acceso a ella, pero no impide que el emisor (en este caso una discográfica, por ejemplo) pueda ofrecerla en las condiciones que quiera.
En los ochenta no existía conexión a internet en España (o era puramente residual). La gente tenía que ir al videoclub o a la tienda de discos para comprar contenidos y nadie decía que no existiese acceso a la cultura: al contrario, en esta época se produjo la mayor explosión cultural española de todo el siglo XX.
Recortar el acceso a la cultura no es cerrar páginas de descargas, siempre y cuando siga existiendo la oferta en condiciones legales. Hacerlo realmente sería prohibir la música, el cine o la literatura. En Afganistán, por ejemplo, los talibanes prohibieron la música cuando llegaron al poder. Nadie en Occidente, por cierto, se manifestó contra este abuso.
* ¿Por qué ahora y no antes?
Este es uno de los puntos que más gracia me hace de todos. La conexión a internet en España no se masificó hasta bien entrado el siglo XXI. En los 90 era algo muy residual, casi podríamos considerar que inexistente para la mayoría.
En estos tiempos, la gente compraba discos y películas. Recuerdo que en todo VHS, al principio, aparecía un aviso bien claro advirtiendo que era ilegal la difusión pública del filme.
Si realmente todas estas personas pensaban que "la cultura es libre", ¿dónde estaban entonces? Alguien puede venir y decirme que no existían medios para difundir el arte hasta que apareció internet: mentira. Podrían haber exigido a los Gobiernos de González o Aznar que liberasen la cultura y la difundiesen gratis entre la población, financiada por los impuestos (del mismo modo que se financian Correos o Renfe).
¿Por qué no se abrían, municipio a municipio, cines comunitarios libres y gratuitos? Estas personas que ahora defienden Series Yonkis a capa y espada, podrían haberse organizado en mancomunidades para ofrecer estos servicios como reivindicación.
¿Por qué no había boicots a la industria, sentadas a las puertas de productoras y ministerios, manifestaciones, cartas de protesta? Por una razón: ni se les había pasado por la cabeza. El concepto "cultura libre" ni existía para ellos, ni lo imaginaban, porque es un término oportunista. No ha sido la "cultura libre" la que ha empujado internet hacia esto; ha sido internet el que lo ha permitido por sí solo y algunos espabilados lo han aprovechado.
* Revolucionarios pasivos: revolución en el sofá.
En relación con lo anterior está la calidad "pasiva" de esta "revolución cultural" que propugnan algunos. Atendiendo a lo que dije antes, me contestarán que no conocían del concepto "cultura libre", o que la tecnología no lo permitía, pero que una vez conocido lo apoyan y promueven.
¿Entonces, qué revolucionarios son estos? ¿Unos revolucionarios que esperan tranquilamente sentados en el sofá, mientras el culo se les pone gordo, a que venga la revolución a llamar a su puerta y cogerles de la mano? ¿Qué revolución es esa? La revolución del "dámelo hecho". Esa revolución yo no la quiero. La revolución crea, dirige, abre camino. No espera a que un adelanto tecnológico nos levante la taza del váter.
* ¿La cultura es libre? ¡Venga, demuéstralo!
Dicen que internet permitirá que cada cual pueda generar contenidos y difundirlos libremente, lo que producirá una explosión cultural. Esto es así desde que internet existe y tal explosión yo no la he visto.
Como expliqué antes, lo que se pretende es perseguir la difusión de contenidos ajenos. Pero nada, absolutamente nada, en toda la Unión Europea ni tampoco en Estados Unidos te impide difundir tu propio material. Crea tu música, escribe tus cuentos, pinta tus cuadros y súbelos a la red. ¿No dices que la cultura es libre? ¡Pues aplícate el cuento! Ya puedes hacerlo, ¿por qué no lo haces?
Pues porque ni tú mismo te crees lo que dices. Sencillamente, ya hay mucha gente generando contenidos en la red. Algunos humildemente como yo, y otros realmente buenos (escritores, músicos, fotógrafos o cineastas que no podrían haber llegado al público de no ser por la red). Claro que los hay, pero cumplen dos factores: uno, son una ínfima minoría; dos, han decidido ellos mismos liberar sus trabajos. Tú no eres nadie para decidir por ellos.
* Nadie te obliga.
La gente se queja de que los discos están muy caros, al igual que otros productos. Mi pregunta es: ¿quién te obliga a comprarlos? ¿Acaso es comida, agua? Quien algo quiere, algo le cuesta, chaval, la vida es dura. ¿O acaso pretendes que la gente trabaje gratis?
Si váis a decirme que la cultura es un bien elemental y todas esas cosas, recordad que no creo en supercherías.
* El insulto como argumento.
Lo primero que desmonta la "cultura libre" es el hecho de que sus defensores tengan en el insulto su principal defensa. Ha habido personas que se han limitado a expresar su opinión en los medios según lo aprueba la Constitución y se le exige a una democracia. ¿Y cuál ha sido la respuesta de los defensores de la "libre circulación de información"? Derribar páginas web, llenar de descalificaciones masivas muros de Facebook, bombardear con insultos cuentas de Twitter, etcétera.
Uno de los puntos donde más se les ve el plumero es en el ataque al arte. Me refiero a cosas como: "¡mira lo que dice Alejandro Sanz! ¡Pero qué dice éste si su música es una mierda!". ¿No se supone que tienes la razón? ¿Y si tienes la razón por qué la tomas con la música de este tipo? ¿Tienen algo que ver sus canciones con el tema puramente legal y social que estamos tratando? ¿No estamos hablando de legislación y derechos fundamentales? Además, si su música es una mierda, ¿qué te importa el precio que cobre por ella?
* Conclusión: no decidas por mí.
En definitiva, todo se reduce a: no decidas por mí. La ley nos permite crear contenidos y distribuirlos libremente. Si quieres, hazlo. Pero si no lo haces, no te pongas a decidir cómo debemos gestionar nuestros asuntos los que sí lo hacemos. No nos critiques si algunos tenemos la oportunidad de firmar un contrato laboral y - qué cosa tan rara - se nos ocurre hacerlo.
¿Y tú, qué opinas? ¿Estás a favor o en contra de la "cultura libre"? Antes de comentar, ten en cuenta estas dos cosas:
En Cosa Pública:
En otros sitios:
* Libre intercambio de información.
* Derechos adquiridos y derechos retirados.
* No creo en supersticiones. ¿Qué es la cultura?
* Tú haz el trabajo: yo decido los derechos.
* ¿Quieres difundir tus contenidos?
* ¿Libertad de expresión? ¿Y eso qué es?
* Pero si prohíben las descargas, recortan el derecho de acceso a la cultura.
* ¿Por qué ahora y no antes?
* Revolucionarios pasivos: revolución en el sofá.
* ¿La cultura es libre? ¡Venga, demuéstralo!
* Nadie te obliga.
* El insulto como argumento.
* Conclusión: no decidas por mí.
* Libre intercambio de información.
Es bueno empezar definiendo lo que, a grandes rasgos, es la cultura libre. Desde un punto de vista ideal, es el contexto en el cual todos los contenidos culturales (literarios, cinematográficos, musicales, del videojuego, etc.) sean de propiedad pública. Es decir, que nadie pueda arogarse el derecho a decir qué se puede y qué no se puede hacer con ellos, y que por lo tanto todo el mundo los pueda acceder de forma gratuita y libre.
* Derechos adquiridos y derechos retirados.
A mí nunca me ha gustado la gente que decide sobre los derechos ajenos y nunca sobre los suyos. En los Estados Unidos de los 60, los blancos decidían por los negros dónde podían lavarse las manos y dónde no. ¿Con qué autoridad?
Actualmente se está diciendo que las leyes de Propiedad Intelectual necesitan una reforma, que la cultura es libre y que en pleno siglo XXI nadie puede considerarse dueño de ella. Esto es muy curioso porque precisamente el beneficiario principal de estos derechos es el autor.
Como ejemplo me pongo a mí mismo. Yo escribo desde que tenía ocho años. No soy profesional pero escribo. Según la legislación española, en el momento en que escribo algo soy el dueño del texto. Aparte, para confirmarlo, tengo un contrato gestionado por ColorIURIS que me permite proteger y ceder derechos sobre lo que escribo.
Yo tengo una bitácora personal donde, por decisión exclusivamente mía, publico mis cuentos. Lo hago de forma gratuita y todo el mundo tiene derecho a difundir esos textos siempre y cuando me citen. Ahora bien, una cosa muy distinta es que me obliguen. Es decir, que alguien venga y me diga que la única vía de publicación disponible para mí es esta.
¿Qué ocurriría si yo decidiese no seguir publicando mis relatos en un blog, y prefiriese hacerlo a través de una editorial? Según los postulados de la cultura libre, mis textos deberían seguir siendo gratuitos y los lectores deberían poder continuar difundiéndolos libremente. Con la diferencia de que yo no lo estaría eligiendo así: estarían decidiendo por mí.
* No creo en supersticiones. ¿Qué es la cultura?
Una de las cosas que se suelen decir a la hora de criticar las exigencias de la "cultura libre", es por qué debe ser este un material diferente de cualquier otro disponible al público. ¿Por qué la gente tiene que pagar por tener agua en su casa, luz eléctrica o comida, y sin embargo la literatura o el cine tienen que ser gratis? Lo que se suele decir es que la cultura es un "patrimonio universal" que no debe estar sujeto a las mismas consideraciones que el resto de cosas que produce la sociedad.
A la hora de negar al artista su derecho de propiedad intelectual (es decir, lo que demuestra que la obra ha salido de su intelecto) se entiende que él no es el dueño del libro (o disco, o fotografía) porque no es un simple "producto" sino un material cultural, algo mucho más elevado y, por tanto, libre.
Según este punto de vista, el artista no es tal sino sólo un mero intermediario. En cierto modo se entendería la cultura como una especie de "nube", un maná, un éter o algún otro elemento metafísico, con la que el artista se limita - tal vez por infusión divina o de la Fuerza - a conectarse para traducirla en forma de literatura, música, etcétera.
Yo no creo en supercherías. No creo que la cultura sea una especie de energía mágica que flota entre nosotros. No creo que la música del mundo, el cine o las series creen en conjunción una especie de supernova espiritual. Creo que son productos culturales creados humana y voluntariosamente por personas que saben hacerlo y tienen el talento necesario. Nada más.
* Tú haz el trabajo: yo decido los derechos.
Una cosa que he comprobado (y si no estáis de acuerdo os reto a analizar el entorno detenidamente) es que el 99% de los defensores de la "cultura libre" son precisamente personas que no aportan absolutamente nada a internet. No digo que sean todos los casos: pero sí una mayoría aplastante.
Algunas de estas personas tienen blogs donde se dedican a copiar y pegar lo que dicen Enrique Dans, Nacho Escolar o Julio Alonso. Eso no cuenta. Me refiero a personas que de verdad estén creando: escritores, músicos, cineastas. ¿Cuántos? Muy pocos.
La gran mayoría de las personas que defienden la "cultura libre" no tienen idea de cómo se crea una novela, se pinta un cuadro o se compone una canción. Es el caso clásico de la exigencia perpetua: se les debe todo y ellos a cambio no ofrecen nada. Su desconexión con el concepto de creación es tal, que, como veremos en el siguiente punto, desconocen del todo cualquier fórmula verdadera de gestión de contenidos en la red.
* ¿Quieres difundir tus contenidos?
Nadie va a impedirte divulgar en internet tu propio material. ¿Eres músico, escritor, fotógrafo? ¡Adelante! Abre un blog gratuito en Blogger o Wordpress y comienza a distribuir tu trabajo. Ah, perdona, ¿no haces nada? Eso es muy diferente.
A mí han llegado a decirme que podrían cerrarme el blog literario con la mal llamada Ley Sinde porque no pago a la SGAE. Esto demuestra un gran desconocimiento de las leyes y, precisamente, denota la postura de alguien que no difunde trabajo propio a través de internet.
La Ley de Economía Sostenible - que así se llama - prohíbe la publicación de enlaces a descarga de contenidos de terceros. Es decir: si el contenido es tuyo, haz lo que te pinte con él. Por eso yo no tengo problemas con esa "Ley Sinde", porque todo lo que publico en mi blog (tanto en éste como en el que utilizo para mis cuentos) es de mi autoría. Cuando subo contenidos ajenos (como imágenes) me preocupo mucho de averiguar que estén bajo una licencia de contenido libre que me permita hacerlo.
Otra cosa muy distinta sería si yo quisiera tomar, por ejemplo, un libro de Pérez-Reverte y subirlo a mi blog. ¿Podría? No, porque no lo he escrito yo, lo ha escrito Reverte. Pues esto es exactamente lo que deja con el culo al aire a la "cultura libre". Nadie les va a prohibir difundir su propias creaciones: pero es que no tienen. Ellos quieren apropiarse, simplemente, de producciones ajenas (sean del tipo que sean). Seguramente, si aportasen algo a la red, pensarían de otro modo. Pero como no lo hacen, no tienen ni idea.
* ¿Libertad de expresión? ¿Y eso qué es?
A los gurús de la "cultura libre" se les llena la boca hablando de "recortes a la libertad de expresión" y comparando a España con Irán o Cuba. Yo creo que les vendrían bien unas vacaciones pagadas en cualquier cárcel iraní, en compañía de los homosexuales y presos de conciencia sometidos a tortura, para volver a a nuestro país sabiendo lo que es no tener libertad de expresión.
Cuando hablan de "recortes a la libertad de expresión" demuestran que no tienen idea de lo que es la libertad de expresión, ni de derechos civiles en general. Ver una película o escuchar un disco no es un ejercicio de la libertad de expresión. Lo es del derecho a disfrutar de un contenido cultural (también reconocido en la Constitución Española).
La libertad de expresión es el derecho constitucional que permite decir lo que se desee sin que se nos impida ni se nos castigue por ello. Que yo sepa, que cierren Cinetube no va a suponer que nadie vaya a ir a la cárcel por criticar a Zapatero o a Rajoy. Una cosa muy distinta sería, por ejemplo, si se cerrase un periódico o una televisión por motivos políticos. Entonces sí estaríamos hablando de recortes a la libertad de expresión. Pero a estas personas tal cosa no les importa ni la conocen, pues esto está sucediendo actualmente en Telemadrid sin que ellos abran la boca.
* Pero si prohíben las descargas, recortan el derecho de acceso a la cultura.
Sí, claro. La cerveza también está cara y nadie habla de que se recorte el derecho a emborracharse. La Constitución reconoce y protege el derecho a disponer de una oferta cultural y tener acceso a ella, pero no impide que el emisor (en este caso una discográfica, por ejemplo) pueda ofrecerla en las condiciones que quiera.
En los ochenta no existía conexión a internet en España (o era puramente residual). La gente tenía que ir al videoclub o a la tienda de discos para comprar contenidos y nadie decía que no existiese acceso a la cultura: al contrario, en esta época se produjo la mayor explosión cultural española de todo el siglo XX.
Recortar el acceso a la cultura no es cerrar páginas de descargas, siempre y cuando siga existiendo la oferta en condiciones legales. Hacerlo realmente sería prohibir la música, el cine o la literatura. En Afganistán, por ejemplo, los talibanes prohibieron la música cuando llegaron al poder. Nadie en Occidente, por cierto, se manifestó contra este abuso.
* ¿Por qué ahora y no antes?
Este es uno de los puntos que más gracia me hace de todos. La conexión a internet en España no se masificó hasta bien entrado el siglo XXI. En los 90 era algo muy residual, casi podríamos considerar que inexistente para la mayoría.
En estos tiempos, la gente compraba discos y películas. Recuerdo que en todo VHS, al principio, aparecía un aviso bien claro advirtiendo que era ilegal la difusión pública del filme.
Si realmente todas estas personas pensaban que "la cultura es libre", ¿dónde estaban entonces? Alguien puede venir y decirme que no existían medios para difundir el arte hasta que apareció internet: mentira. Podrían haber exigido a los Gobiernos de González o Aznar que liberasen la cultura y la difundiesen gratis entre la población, financiada por los impuestos (del mismo modo que se financian Correos o Renfe).
¿Por qué no se abrían, municipio a municipio, cines comunitarios libres y gratuitos? Estas personas que ahora defienden Series Yonkis a capa y espada, podrían haberse organizado en mancomunidades para ofrecer estos servicios como reivindicación.
¿Por qué no había boicots a la industria, sentadas a las puertas de productoras y ministerios, manifestaciones, cartas de protesta? Por una razón: ni se les había pasado por la cabeza. El concepto "cultura libre" ni existía para ellos, ni lo imaginaban, porque es un término oportunista. No ha sido la "cultura libre" la que ha empujado internet hacia esto; ha sido internet el que lo ha permitido por sí solo y algunos espabilados lo han aprovechado.
* Revolucionarios pasivos: revolución en el sofá.
En relación con lo anterior está la calidad "pasiva" de esta "revolución cultural" que propugnan algunos. Atendiendo a lo que dije antes, me contestarán que no conocían del concepto "cultura libre", o que la tecnología no lo permitía, pero que una vez conocido lo apoyan y promueven.
¿Entonces, qué revolucionarios son estos? ¿Unos revolucionarios que esperan tranquilamente sentados en el sofá, mientras el culo se les pone gordo, a que venga la revolución a llamar a su puerta y cogerles de la mano? ¿Qué revolución es esa? La revolución del "dámelo hecho". Esa revolución yo no la quiero. La revolución crea, dirige, abre camino. No espera a que un adelanto tecnológico nos levante la taza del váter.
* ¿La cultura es libre? ¡Venga, demuéstralo!
Dicen que internet permitirá que cada cual pueda generar contenidos y difundirlos libremente, lo que producirá una explosión cultural. Esto es así desde que internet existe y tal explosión yo no la he visto.
Como expliqué antes, lo que se pretende es perseguir la difusión de contenidos ajenos. Pero nada, absolutamente nada, en toda la Unión Europea ni tampoco en Estados Unidos te impide difundir tu propio material. Crea tu música, escribe tus cuentos, pinta tus cuadros y súbelos a la red. ¿No dices que la cultura es libre? ¡Pues aplícate el cuento! Ya puedes hacerlo, ¿por qué no lo haces?
Pues porque ni tú mismo te crees lo que dices. Sencillamente, ya hay mucha gente generando contenidos en la red. Algunos humildemente como yo, y otros realmente buenos (escritores, músicos, fotógrafos o cineastas que no podrían haber llegado al público de no ser por la red). Claro que los hay, pero cumplen dos factores: uno, son una ínfima minoría; dos, han decidido ellos mismos liberar sus trabajos. Tú no eres nadie para decidir por ellos.
* Nadie te obliga.
La gente se queja de que los discos están muy caros, al igual que otros productos. Mi pregunta es: ¿quién te obliga a comprarlos? ¿Acaso es comida, agua? Quien algo quiere, algo le cuesta, chaval, la vida es dura. ¿O acaso pretendes que la gente trabaje gratis?
Si váis a decirme que la cultura es un bien elemental y todas esas cosas, recordad que no creo en supercherías.
* El insulto como argumento.
Lo primero que desmonta la "cultura libre" es el hecho de que sus defensores tengan en el insulto su principal defensa. Ha habido personas que se han limitado a expresar su opinión en los medios según lo aprueba la Constitución y se le exige a una democracia. ¿Y cuál ha sido la respuesta de los defensores de la "libre circulación de información"? Derribar páginas web, llenar de descalificaciones masivas muros de Facebook, bombardear con insultos cuentas de Twitter, etcétera.
Uno de los puntos donde más se les ve el plumero es en el ataque al arte. Me refiero a cosas como: "¡mira lo que dice Alejandro Sanz! ¡Pero qué dice éste si su música es una mierda!". ¿No se supone que tienes la razón? ¿Y si tienes la razón por qué la tomas con la música de este tipo? ¿Tienen algo que ver sus canciones con el tema puramente legal y social que estamos tratando? ¿No estamos hablando de legislación y derechos fundamentales? Además, si su música es una mierda, ¿qué te importa el precio que cobre por ella?
* Conclusión: no decidas por mí.
En definitiva, todo se reduce a: no decidas por mí. La ley nos permite crear contenidos y distribuirlos libremente. Si quieres, hazlo. Pero si no lo haces, no te pongas a decidir cómo debemos gestionar nuestros asuntos los que sí lo hacemos. No nos critiques si algunos tenemos la oportunidad de firmar un contrato laboral y - qué cosa tan rara - se nos ocurre hacerlo.
¿Y tú, qué opinas? ¿Estás a favor o en contra de la "cultura libre"? Antes de comentar, ten en cuenta estas dos cosas:
- ¿Vas a insultarme y llamarme "lacayo de la SGAE"? No te molestes, mi respuesta será ésta.
- ¿Vas a exponer tus argumentos de forma razonable? Entonces sé bienvenido, estaré encantado de conocer tu opinión.
En Cosa Pública:
En otros sitios:
- Geografía Subjetiva - Florecimiento cultural.
- And now, bring me that horizon... - Deconstruyendo la cultura libre (1 y 2).




