30.12.10

Desmontando la cultura libre

Voy a hacer algo arriesgado para cualquier blogger. Voy a explicar, punto por punto, por qué (desde mi punto de vista) la llamada "cultura libre" no es más que la tapadera de una estafa monumental. Para evitar que el artículo sea difícil de asimilar, lo he organizado en diversos puntos. Recomiendo leerlo por partes.

* Libre intercambio de información.

* Derechos adquiridos y derechos retirados.

* No creo en supersticiones. ¿Qué es la cultura?

* Tú haz el trabajo: yo decido los derechos.

* ¿Quieres difundir tus contenidos?

* ¿Libertad de expresión? ¿Y eso qué es?

* Pero si prohíben las descargas, recortan el derecho de acceso a la cultura.

* ¿Por qué ahora y no antes?

* Revolucionarios pasivos: revolución en el sofá.

* ¿La cultura es libre? ¡Venga, demuéstralo!

* Nadie te obliga.

* El insulto como argumento.

* Conclusión: no decidas por mí.

* Libre intercambio de información.

Es bueno empezar definiendo lo que, a grandes rasgos, es la cultura libre. Desde un punto de vista ideal, es el contexto en el cual todos los contenidos culturales (literarios, cinematográficos, musicales, del videojuego, etc.) sean de propiedad pública. Es decir, que nadie pueda arogarse el derecho a decir qué se puede y qué no se puede hacer con ellos, y que por lo tanto todo el mundo los pueda acceder de forma gratuita y libre.

* Derechos adquiridos y derechos retirados.

A mí nunca me ha gustado la gente que decide sobre los derechos ajenos y nunca sobre los suyos. En los Estados Unidos de los 60, los blancos decidían por los negros dónde podían lavarse las manos y dónde no. ¿Con qué autoridad?

Actualmente se está diciendo que las leyes de Propiedad Intelectual necesitan una reforma, que la cultura es libre y que en pleno siglo XXI nadie puede considerarse dueño de ella. Esto es muy curioso porque precisamente el beneficiario principal de estos derechos es el autor.

Como ejemplo me pongo a mí mismo. Yo escribo desde que tenía ocho años. No soy profesional pero escribo. Según la legislación española, en el momento en que escribo algo soy el dueño del texto. Aparte, para confirmarlo, tengo un contrato gestionado por ColorIURIS que me permite proteger y ceder derechos sobre lo que escribo.

Yo tengo una bitácora personal donde, por decisión exclusivamente mía, publico mis cuentos. Lo hago de forma gratuita y todo el mundo tiene derecho a difundir esos textos siempre y cuando me citen. Ahora bien, una cosa muy distinta es que me obliguen. Es decir, que alguien venga y me diga que la única vía de publicación disponible para mí es esta.

¿Qué ocurriría si yo decidiese no seguir publicando mis relatos en un blog, y prefiriese hacerlo a través de una editorial? Según los postulados de la cultura libre, mis textos deberían seguir siendo gratuitos y los lectores deberían poder continuar difundiéndolos libremente. Con la diferencia de que yo no lo estaría eligiendo así: estarían decidiendo por mí.

* No creo en supersticiones. ¿Qué es la cultura?

Una de las cosas que se suelen decir a la hora de criticar las exigencias de la "cultura libre", es por qué debe ser este un material diferente de cualquier otro disponible al público. ¿Por qué la gente tiene que pagar por tener agua en su casa, luz eléctrica o comida, y sin embargo la literatura o el cine tienen que ser gratis? Lo que se suele decir es que la cultura es un "patrimonio universal" que no debe estar sujeto a las mismas consideraciones que el resto de cosas que produce la sociedad.

A la hora de negar al artista su derecho de propiedad intelectual (es decir, lo que demuestra que la obra ha salido de su intelecto) se entiende que él no es el dueño del libro (o disco, o fotografía) porque no es un simple "producto" sino un material cultural, algo mucho más elevado y, por tanto, libre.

Según este punto de vista, el artista no es tal sino sólo un mero intermediario. En cierto modo se entendería la cultura como una especie de "nube", un maná, un éter o algún otro elemento metafísico, con la que el artista se limita - tal vez por infusión divina o de la Fuerza - a conectarse para traducirla en forma de literatura, música, etcétera.

Yo no creo en supercherías. No creo que la cultura sea una especie de energía mágica que flota entre nosotros. No creo que la música del mundo, el cine o las series creen en conjunción una especie de supernova espiritual. Creo que son productos culturales creados humana y voluntariosamente por personas que saben hacerlo y tienen el talento necesario. Nada más.

* Tú haz el trabajo: yo decido los derechos.

Una cosa que he comprobado (y si no estáis de acuerdo os reto a analizar el entorno detenidamente) es que el 99% de los defensores de la "cultura libre" son precisamente personas que no aportan absolutamente nada a internet. No digo que sean todos los casos: pero sí una mayoría aplastante.

Algunas de estas personas tienen blogs donde se dedican a copiar y pegar lo que dicen Enrique Dans, Nacho Escolar o Julio Alonso. Eso no cuenta. Me refiero a personas que de verdad estén creando: escritores, músicos, cineastas. ¿Cuántos? Muy pocos.

La gran mayoría de las personas que defienden la "cultura libre" no tienen idea de cómo se crea una novela, se pinta un cuadro o se compone una canción. Es el caso clásico de la exigencia perpetua: se les debe todo y ellos a cambio no ofrecen nada. Su desconexión con el concepto de creación es tal, que, como veremos en el siguiente punto, desconocen del todo cualquier fórmula verdadera de gestión de contenidos en la red.

* ¿Quieres difundir tus contenidos?

Nadie va a impedirte divulgar en internet tu propio material. ¿Eres músico, escritor, fotógrafo? ¡Adelante! Abre un blog gratuito en Blogger o Wordpress y comienza a distribuir tu trabajo. Ah, perdona, ¿no haces nada? Eso es muy diferente.

A mí han llegado a decirme que podrían cerrarme el blog literario con la mal llamada Ley Sinde porque no pago a la SGAE. Esto demuestra un gran desconocimiento de las leyes y, precisamente, denota la postura de alguien que no difunde trabajo propio a través de internet.

La Ley de Economía Sostenible - que así se llama - prohíbe la publicación de enlaces a descarga de contenidos de terceros. Es decir: si el contenido es tuyo, haz lo que te pinte con él. Por eso yo no tengo problemas con esa "Ley Sinde", porque todo lo que publico en mi blog (tanto en éste como en el que utilizo para mis cuentos) es de mi autoría. Cuando subo contenidos ajenos (como imágenes) me preocupo mucho de averiguar que estén bajo una licencia de contenido libre que me permita hacerlo.

Otra cosa muy distinta sería si yo quisiera tomar, por ejemplo, un libro de Pérez-Reverte y subirlo a mi blog. ¿Podría? No, porque no lo he escrito yo, lo ha escrito Reverte. Pues esto es exactamente lo que deja con el culo al aire a la "cultura libre". Nadie les va a prohibir difundir su propias creaciones: pero es que no tienen. Ellos quieren apropiarse, simplemente, de producciones ajenas (sean del tipo que sean). Seguramente, si aportasen algo a la red, pensarían de otro modo. Pero como no lo hacen, no tienen ni idea.

* ¿Libertad de expresión? ¿Y eso qué es?

A los gurús de la "cultura libre" se les llena la boca hablando de "recortes a la libertad de expresión" y comparando a España con Irán o Cuba. Yo creo que les vendrían bien unas vacaciones pagadas en cualquier cárcel iraní, en compañía de los homosexuales y presos de conciencia sometidos a tortura, para volver a a nuestro país sabiendo lo que es no tener libertad de expresión.

Cuando hablan de "recortes a la libertad de expresión" demuestran que no tienen idea de lo que es la libertad de expresión, ni de derechos civiles en general. Ver una película o escuchar un disco no es un ejercicio de la libertad de expresión. Lo es del derecho a disfrutar de un contenido cultural (también reconocido en la Constitución Española).

La libertad de expresión es el derecho constitucional que permite decir lo que se desee sin que se nos impida ni se nos castigue por ello. Que yo sepa, que cierren Cinetube no va a suponer que nadie vaya a ir a la cárcel por criticar a Zapatero o a Rajoy. Una cosa muy distinta sería, por ejemplo, si se cerrase un periódico o una televisión por motivos políticos. Entonces sí estaríamos hablando de recortes a la libertad de expresión. Pero a estas personas tal cosa no les importa ni la conocen, pues esto está sucediendo actualmente en Telemadrid sin que ellos abran la boca.

* Pero si prohíben las descargas, recortan el derecho de acceso a la cultura.

Sí, claro. La cerveza también está cara y nadie habla de que se recorte el derecho a emborracharse. La Constitución reconoce y protege el derecho a disponer de una oferta cultural y tener acceso a ella, pero no impide que el emisor (en este caso una discográfica, por ejemplo) pueda ofrecerla en las condiciones que quiera.

En los ochenta no existía conexión a internet en España (o era puramente residual). La gente tenía que ir al videoclub o a la tienda de discos para comprar contenidos y nadie decía que no existiese acceso a la cultura: al contrario, en esta época se produjo la mayor explosión cultural española de todo el siglo XX.

Recortar el acceso a la cultura no es cerrar páginas de descargas, siempre y cuando siga existiendo la oferta en condiciones legales. Hacerlo realmente sería prohibir la música, el cine o la literatura. En Afganistán, por ejemplo, los talibanes prohibieron la música cuando llegaron al poder. Nadie en Occidente, por cierto, se manifestó contra este abuso.

* ¿Por qué ahora y no antes?

Este es uno de los puntos que más gracia me hace de todos. La conexión a internet en España no se masificó hasta bien entrado el siglo XXI. En los 90 era algo muy residual, casi podríamos considerar que inexistente para la mayoría.

En estos tiempos, la gente compraba discos y películas. Recuerdo que en todo VHS, al principio, aparecía un aviso bien claro advirtiendo que era ilegal la difusión pública del filme.

Si realmente todas estas personas pensaban que "la cultura es libre", ¿dónde estaban entonces? Alguien puede venir y decirme que no existían medios para difundir el arte hasta que apareció internet: mentira. Podrían haber exigido a los Gobiernos de González o Aznar que liberasen la cultura y la difundiesen gratis entre la población, financiada por los impuestos (del mismo modo que se financian Correos o Renfe).

¿Por qué no se abrían, municipio a municipio, cines comunitarios libres y gratuitos? Estas personas que ahora defienden Series Yonkis a capa y espada, podrían haberse organizado en mancomunidades para ofrecer estos servicios como reivindicación.

¿Por qué no había boicots a la industria, sentadas a las puertas de productoras y ministerios, manifestaciones, cartas de protesta? Por una razón: ni se les había pasado por la cabeza. El concepto "cultura libre" ni existía para ellos, ni lo imaginaban, porque es un término oportunista. No ha sido la "cultura libre" la que ha empujado internet hacia esto; ha sido internet el que lo ha permitido por sí solo y algunos espabilados lo han aprovechado.

* Revolucionarios pasivos: revolución en el sofá.

En relación con lo anterior está la calidad "pasiva" de esta "revolución cultural" que propugnan algunos. Atendiendo a lo que dije antes, me contestarán que no conocían del concepto "cultura libre", o que la tecnología no lo permitía, pero que una vez conocido lo apoyan y promueven.

¿Entonces, qué revolucionarios son estos? ¿Unos revolucionarios que esperan tranquilamente sentados en el sofá, mientras el culo se les pone gordo, a que venga la revolución a llamar a su puerta y cogerles de la mano? ¿Qué revolución es esa? La revolución del "dámelo hecho". Esa revolución yo no la quiero. La revolución crea, dirige, abre camino. No espera a que un adelanto tecnológico nos levante la taza del váter.

* ¿La cultura es libre? ¡Venga, demuéstralo!

Dicen que internet permitirá que cada cual pueda generar contenidos y difundirlos libremente, lo que producirá una explosión cultural. Esto es así desde que internet existe y tal explosión yo no la he visto.

Como expliqué antes, lo que se pretende es perseguir la difusión de contenidos ajenos. Pero nada, absolutamente nada, en toda la Unión Europea ni tampoco en Estados Unidos te impide difundir tu propio material. Crea tu música, escribe tus cuentos, pinta tus cuadros y súbelos a la red. ¿No dices que la cultura es libre? ¡Pues aplícate el cuento! Ya puedes hacerlo, ¿por qué no lo haces?

Pues porque ni tú mismo te crees lo que dices. Sencillamente, ya hay mucha gente generando contenidos en la red. Algunos humildemente como yo, y otros realmente buenos (escritores, músicos, fotógrafos o cineastas que no podrían haber llegado al público de no ser por la red). Claro que los hay, pero cumplen dos factores: uno, son una ínfima minoría; dos, han decidido ellos mismos liberar sus trabajos. Tú no eres nadie para decidir por ellos.

* Nadie te obliga.

La gente se queja de que los discos están muy caros, al igual que otros productos. Mi pregunta es: ¿quién te obliga a comprarlos? ¿Acaso es comida, agua? Quien algo quiere, algo le cuesta, chaval, la vida es dura. ¿O acaso pretendes que la gente trabaje gratis?

Si váis a decirme que la cultura es un bien elemental y todas esas cosas, recordad que no creo en supercherías.

* El insulto como argumento.

Lo primero que desmonta la "cultura libre" es el hecho de que sus defensores tengan en el insulto su principal defensa. Ha habido personas que se han limitado a expresar su opinión en los medios según lo aprueba la Constitución y se le exige a una democracia. ¿Y cuál ha sido la respuesta de los defensores de la "libre circulación de información"? Derribar páginas web, llenar de descalificaciones masivas muros de Facebook, bombardear con insultos cuentas de Twitter, etcétera.

Uno de los puntos donde más se les ve el plumero es en el ataque al arte. Me refiero a cosas como: "¡mira lo que dice Alejandro Sanz! ¡Pero qué dice éste si su música es una mierda!". ¿No se supone que tienes la razón? ¿Y si tienes la razón por qué la tomas con la música de este tipo? ¿Tienen algo que ver sus canciones con el tema puramente legal y social que estamos tratando? ¿No estamos hablando de legislación y derechos fundamentales? Además, si su música es una mierda, ¿qué te importa el precio que cobre por ella?

* Conclusión: no decidas por mí.

En definitiva, todo se reduce a: no decidas por mí. La ley nos permite crear contenidos y distribuirlos libremente. Si quieres, hazlo. Pero si no lo haces, no te pongas a decidir cómo debemos gestionar nuestros asuntos los que sí lo hacemos. No nos critiques si algunos tenemos la oportunidad de firmar un contrato laboral y - qué cosa tan rara - se nos ocurre hacerlo.

¿Y tú, qué opinas? ¿Estás a favor o en contra de la "cultura libre"? Antes de comentar, ten en cuenta estas dos cosas:


  • ¿Vas a insultarme y llamarme "lacayo de la SGAE"? No te molestes, mi respuesta será ésta.
  • ¿Vas a exponer tus argumentos de forma razonable? Entonces sé bienvenido, estaré encantado de conocer tu opinión.
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    28.12.10

    ¿ETA también es historia?

    Hace poco discutía con unos amigos sobre el manido tema de las estatuas y demás honores al régimen fascista en España. Ellos decían que no tienen nada a favor de aquella dictadura, pero que les parece una tontería porque eso es historia de nuestro país. Yo, que no pienso igual, les puse un ejemplo para ver si les pillaba - soy así de cabrón -. Les conté que en el País Vasco y algunas zonas de Navarra es habitual encontrar calles con nombres de terroristas etarras, y les pregunté si eso les parecía bien. Obviamente, me dijeron que lo veían fatal.

    Cuando les pregunté por qué eso sí está mal y no en el caso de los honores fascistas, se quedaron bastante pillados. Después de reflexionar un minuto me dijeron que la diferencia está en el hecho de que una cosa es histórica, mientras que la otra pertenece a un problema actual, puesto que ETA aún existe y hasta hace poco ha seguido matando.

    Yo - que no quiero calles con nombres ni de fascistas ni de etarras - me pregunté qué línea marca la separación entre lo presente y lo histórico. Ellos - qué casualidad - fijaron esta frontera en la Transición. Si seguimos su filosofía nos damos cuenta de un giro perverso. El primer asesinado por ETA fue el guardia civil José Ángel Pardines Arcay, muerto en 1968. Hace cuarenta y dos años. Y no sólo eso: siete años antes de que terminase el régimen fascista y, por tanto, mucho antes de la Transición.

    Los asesinos de José Ángel fueron Txabi Etxebarrieta e Iñaki Sarasketa. Los dos tienen calles en el País Vasco, algo que está en proceso de corrección. Sin embargo, si seguimos esa lógica de que "unas cosas son historia y otras no", tenemos que aceptar que estos terroristas, estos pistoleros, cuenten con honores en ciudades democráticas. ¿O acaso la historia hace un lapso para que algunas cosas se consideren terrorismo, y a otros les sirve como un mágico manto protector para que perdure el honor en sus nombres? Y luego tenemos que creernos que esta postura se mantiene porque "es historia", aunque lo diga alguien que no ha abierto un libro de historia en su puñetera vida.

    25.12.10

    ¿A quién tenemos?


    Hoy han puesto en La 2 un interesante documental sobre la figura de Gregorio Marañón. No sólo han hablado de su carrera médica sino de su pensamiento y sus implicaciones políticas. Del papel que tuvo Marañón en la caída de Primo de Rivera y en la posterior proclamación de la II República. En el mismo contexto han destacado su relación con otros intelectuales de la época como Galdós, Ortega o Miguel de Unamuno. Incluso han dicho, cosa que no sabía, que a Marañón le fue propuesta la presidencia de la República.

    De la II República se ha dicho que fracasó por ser una República de intelectuales. Es decir: no era un órgano real y tangible, sino una entelequia, una especie de ideal. Yo creo que probablemente esto sea cierto. Pero no deja de ser asombroso echar un vistazo a la lista de nombres que la rodearon: Ortega, Marañón, Salinas, Lorca, Buñuel, Unamuno, Machado, Miguel Hernández, Madariaga, Ramón J. Sender, Alberti y tantos otros. También en el plano político: Azaña, Alcalá-Zamora, Negrín, Companys.

    Está más que asumido que estos hombres no van a resucitar para volver a instaurar la II República, por más que muchos se empeñen en ello. Pero puede ser interesante compararnos con ellos. Ahora se les recuerda. Si hoy se instaurase una imaginaria III República hay que plantearse: dentro de setenta años, ¿a quién recordarían? En el ámbito político: ¿Zapatero, Rajoy, Artur Mas? ¿Ruiz-Gallardón, José María Barreda, Aguirre? No creo que ninguno de los actuales gobernantes, salvo quizá Patxi López, fuese digno de recuerdo.
    Pero, ¿y en el plano intelectual? ¿Willy Toledo, Pedro Almodóvar? ¿Pilar y Javier Bardem, Albert Boadella? ¿Fernando Savater, Juan José Millás, Isaac Rosa? Quizá les sonasen los nombres de Pérez-Reverte y Javier Marías, aunque son del tipo de quienes tuvieron que exiliarse en la Guerra Civil por pensar en lugar de untarse y aceptar burdamente los dictados de otros.

    En su día tuvieron la oportunidad de cambiar España y hacer algo grande, muy grande. Y mataron o expulsaron a quienes podían hacerlo. Hoy tenemos paz, estabilidad y los recursos necesarios para lograr cosas importantes. Y en este caso lo desaprovechamos porque ponemos al frente del pensamiento y la vida pública a verdaderos patanes, idiotas o en el mejor de los casos personajes mediocres. Por eso no es casualidad que España esté como está.

    imagen: Caras y Caretas

    23.12.10

    La Malinche

    imagen: Lienzo de Tlaxcala, The Bancroft Library.

    Malinalli Tenépatl fue una mujer mexica de origen noble, a quien los españoles rebautizaron como Marina durante la Conquista de México. Históricamente se la conoce con el sobrenombre de "la Malinche".

    Malinalli fue entregada como regalo a Hernán Cortés por los caciques mayas de Tabasco, tras la derrota de Tabscoob, señor de la ciudad, en la Batalla de Centla. Después de esto se convirtió en intérprete de los españoles en su trato con los indígenas y en amante del conquistador extremeño. Al parecer, su papel fue decisivo para el éxito de la Conquista y la destrucción de México.

    Todo esto ha motivado que sea odiada por varias generaciones como traidora paradigmática. Tanto es así que su apodo, "malinche", se utiliza en algunos países para nombrar a las personas que cometen traición.

    Para darle la vuelta a esta historia, hay que plantearse cómo había sido la relación de Malinalli con los nativos mexicanos. Siendo azteca, fue entregada como botín a los mayas durante una guerra, antes de que llegaran los castellanos. Después los hombres de Tabasco volvieron a emplearla como moneda de cambio, para apaciguar a los conquistadores tras la derrota.

    En definitiva, ¿qué era Malinalli dentro de la sociedad azteca? Una pieza que se podía intercambiar como se hacía con el oro o cualquier otra mercancía. Un simple objeto, un trofeo. Nada más.

    ¿es criticable la postura que eligió? ¿Debía algún tipo de lealtad a los mexicas o a los mayas, que la habían entregado? Yo creo que ninguna. Lo cual no impide que fuese censurable su ayuda a los españoles, ya que gracias a ella se ganaron muchas batallas que provocaron espantosas matanzas; y ninguna cultura en aquel episodio terrible era menos corrupta que las otras. También porque, a pesar de todo, ella no dejaba de pertenecer a esa sociedad autóctona que, con sus virtudes y defectos, fue aniquilada por el Imperio.

    Esto nos puede dar un par de buenas lecciones. Primero, que a menudo la historia es distinta si se lee desde el punto de vista de las mujeres que el de los hombres. Mientras ellos tradicionalmente han ocupado la posición de héroes cuando les ha correspondido, a ellas les ha tocado tragar con toda clase de abusos; y cuando no lo han aceptado, han sido tildadas de traidoras.

    Segundo, que la lealtad no es algo que proceda del nacimiento. Tú puedes formar parte de una cultura, hablar un idioma. ¿Y qué, si tu gente, la misma gente que debería protegerte y apreciarte, te utiliza simplemente para maltratarte, abusar de ti y explotarte como un simple producto? La lealtad, si la queremos para nosotros, es algo que debemos trabajar en los demás. Si no somos leales con los nuestros, no deberemos quejarnos cuando, hartos de aguantar, prefieran convertirse en traidores.

    20.12.10

    Ya no existe la Navidad

    imagen: Kelvinkay
    El otro día escuché unos villancicos en la calle y la verdad es que hasta me sorprendí. Fuera de las grandes ciudades los espectáculos luminosos son muy residuales y lo cierto es que fue como si se me hubiera olvidado que se acerca la Navidad. Aquellas cancioncillas antediluvianas, entonadas por niños chillones desde el altavoz de alguna tienda, me refrescaron la memoria.

    Actualmente y desde hace mucho tiempo, la Navidad sólo la celebran como el nacimiento de Cristo los muy creyentes. Es cierto que influyen varios factores: la crisis, por ejemplo. También el hecho de que España, como el resto de la Unión Europea, se haya convertido de facto en una nación laica; aunque a nivel estatal la Iglesia conserve privilegios.

    Pero el principal motivo por el que la Navidad en sí misma ha desaparecido socialmente es porque ya no existen los niños. Durante unos cincuenta años, los críos fueron la base sustancial de las Pascuas, que perdieron su sentido religioso. Ellos sí creían en el espíritu navideño y además los regalos eran todo un acontecimiento - yo no dormía desde que empezaba el Adviento hasta que llegaban los Reyes -.

    Hoy día ya no hay niños. Con el fin de convertirlos en consumidores aptos para su explotación comercial, las grandes empresas se han ocupado de convertirlos en adultos de diez años. Lo que antes era jugar a la videoconsola o salir con la bici, hoy se ha convertido en sentarse en un banco con litronas, tabaco y móvil emitiendo reggaetón. En cuanto a los regalos, ¿qué les pueden interesar? Cada niño tiene su provisión regular de celular nuevo de última tecnología, varias consolas de distintas compañía, televisor y ordenador propio, ropa de marca... etcétera.

    A los niños ya no les interesa la Navidad. Tienen regalos todo el año. Y en lo que se refiere a la ilusión, la magia y todo eso... ¿cómo puede creer en la magia una persona de doce que ya está harta de emborracharse, fumar, tener sexo y consumir cocaína?

    18.12.10

    Periodismo basura

    Hoy El País publica una noticia con el siguiente titular: "Las banqueras suizas llevan bragas color piel". Si leemos el artículo, descubrimos que se trata de un libro de estilo de UBS que recomienda a sus trabajadoras utilizar este tipo de ropa interior.

    Es decir, podemos afirmar que el titular de El País miente, ya que se está asegurando que las banqueras suizas llevan bragas de este color, cuando no es cierto y ellos lo saben. Por extensión, El País en sí mismo miente.

    No digo esto porque piense que este asunto de las bragas sea una especie de mentira de Estado, sino para señalar cómo los medios españoles están dejando de lado la información seria, veraz y de calidad para dar paso a este tipo de estupideces con el objetivo de atraer la atención.
    Que un libro de estilo corporativo le diga a los trabajadores de una empresa qué bragas tienen que llevar o lo que pueden comer, es un abuso laboral del que está bien que seamos informados. Pero hacer un chiste estúpido, mintiendo al mismo tiempo, hace que la calidad de la información se degrade.

    Si lo comento es porque no se trata de un caso aislado. Ayer Público decía que "los neozelandeses no caben en sus ataúdes por gordos", otra estupidez que además es mentira. Poco a poco, los periódicos comienzan a parecerse más a la televisión y pronto no habrá ningún medio que ofrezca una información de calidad. Por mucha filtración de WikiLeaks que El País haya publicado, sigue ofreciendo a sus lectores un tipo claro de periodismo basura.

    16.12.10

    Libertad para los criminales


    La novela Hijos de los Hombres, escrita por P.D. James, narra un futuro apocalíptico en el que las personas ya no pueden tener hijos. En este tiempo, el Reino Unido está gobernado por una rígida dictadura que intenta mantener el orden público mientras el mundo se deshace.

    Para conseguirlo, el régimen toma la decisión de crear una colonia penal en la isla de Man. Allí se envía a los delincuentes para que vivan a su libre albedrío, preocupándose el ejército tan solo de no dejarles abandonar la isla.
    Para defender esta medida, una de las dirigentes del Reino Unido dice: "si hay quien prefiere asaltar, robar, aterrorizar, maltratar y explotar a los demás, preferimos que viva con gente de la misma mentalidad. Si ésa es la sociedad que desean, se la concedemos. Si existe alguna virtud en ellos, se organizarán racionalmente y vivirán en paz los unos con los otros. Si no, su sociedad se hundirá en el caos que tan dispuestos se hallan a imponer a los demás".

    ¿Qué opináis? Es una historia de ciencia-ficción, pero, ¿sería aplicable esta filosofía al mundo real? Hay gente que sencillamente disfruta haciendo daño a los demás, consiguiendo de forma ilícita cosas que a otros les cuestan gran esfuerzo. Además, cada vez hay más instituciones, entidades o personas que les defienden. Cualquier excusa sirve al crimen: psicológica, étnica o social, siempre hay un factor que ayuda a eludir la responsabilidad. Incluso algunos iluminados abogan por la erradicación de las cárceles.

    Por eso pregunto, si tan justificable es el crimen, ¿por qué no darles la oportunidad? ¿No podríamos elegir una isla desierta, como Cabrera o Perejil, para empezar a mandar allí a todos los que deseen un mundo basado en el asesinato, el robo, la violación y el chantaje? ¿Para que creen su propio país de sádicos y criminales? ¿Qué opináis?

    imagen | Wikimedia Commons

    14.12.10

    Esto sí es racismo

    La directiva que se vota hoy en el Parlamento Europeo permitirá, de aprobarse, que los temporeros inmigrantes trabajen en la Unión Europea regidos por las leyes de sus países.

    Decir que un negro es negro no es racista. Son palabras. Esto en cambio es racismo puro. Con esta ley, la mayoría conservadora de la Eurocámara pretende legitimar una forma de esclavitud: trabajarán para nosotros, en nuestras empresas y nuestros campos, pero regidos por sus normas aunque estén a cientos de kilómetros de sus países.
    Realmente van a hacer una excepción al derecho laboral, a partir de la cual ya no importará que el trabajo se realice en territorio comunitario, sino sólo el lugar de nacimiento, algo tan injusto e injustificable como contrario al espíritu mismo de la Unión Europea.

    Pero lo terrible no es esto, ya que los políticos sólo pueden violar los derechos civiles en la medida en que se lo permitamos. Lo grave es la reacción de la gente. Si un eurodiputado saliera hoy por la tele llamando "negro" a un negro, al instante todo el mundo exigiría su dimisión. Se crearían grupos contra él en Facebook. Se enviarían correos a la Eurocámara exigiendo sanciones. Se firmarían peticiones en Actuable. La gente diría en Twitter: "a la cárcel ese parlamentario racista que llama negros a los negros".

    Eso son formas de hablar, palabras, diccionario. Nada más. Lo de hoy, en cambio, es un atentado contra los derechos humanos, contra la justicia social y contra los principios fundacionales de la Unión Europea y de todas las naciones democráticas. Un ataque contra una tierra que pretende ser la reserva mundial del bienestar y el desarrollo. ¿Y dónde está la gente?

    ¿Por qué nadie se queja? ¿Por qué no he leído nada en Twitter? ¿Por qué no hay indignación en Facebook? ¿Por qué no llegan cartas al Defensor del Pueblo Europeo, al Consejo de la Unión Europea? ¿Por qué no hay manifestaciones y protestas?
    Y aún, quizá, más importante: ¿dónde están los inmigrantes? ¿Por qué se callan, por qué no se quejan? ¿Por qué no defienden sus derechos para convertirse en nuestros iguales, que es lo que son? Hasta ahora, en lo poco que yo he visto, de entre los inmigrantes sólo los integristas religiosos han alzado la voz en el pasado, y nunca para reclamar derechos sino para cancelarlos.

    Las cosas están mal: unos nativos que callan ante los abusos y sólo se indignan por las palabras; unos inmigrantes que se aguantan de todo y las ven venir; y otros que sólo alzan la voz para mandar callar al resto. Cambiemos el rumbo, que vamos directos al abismo.

    9.12.10

    Día de la Constitución

    Tal día como hoy, hace setenta y nueve años se aprobaba la Constitución de la II República Española. Hay que empezar diciendo que sí, que vale, que era una Constitución bastante más avanzada en muchos aspectos que la que tenemos ahora. Sí, también hubo un golpe de Estado y una Guerra Civil seguidos por una dictadura lamentable, que a su vez fue sucedida por un régimen que no es el mejor posible.
    Aclarado esto: ¿realmente no hay nada más que decir? El movimiento republicano español, casi inexistente, lleva años hablando de la guerra, del franquismo y de la memoria. Pero aunque sea muy importante, de memoria no se hace el futuro. El futuro no está escrito y no lo puede recordar nadie.

    Yo soy el primero que defiende la restauración del honor democrático en España, y tampoco me gusta que haya aún homenajes al fascismo en las calles de nuestro país. Ojalá que se retiren todos los símbolos y ojalá que pudiesen rehabilitar todos los cuerpos que aún están en las cunetas.
    Pero también hay que tener en cuenta y aceptar que eso sucedió hace casi ochenta años. Y que los últimos días de la represión terminaron hace treinta y dos. Yo nunca he sufrido el fascismo, ni sé lo que es no poder votar o no poder expresarme libremente. Así pues, ¿por qué querría yo votar una Constitución republicana?

    Creo que el Estado español es deficiente en varios aspectos democráticos. No porque crea que Juan Carlos rey es un dictador – que no lo es –, no porque piense que vivamos en una dictadura – que no es el caso –. Sólo porque pienso que España podría llegar mucho más lejos, que podría tener instituciones mejores, derechos más avanzados, mayor representatividad. Es decir, no quiero vivir en el ayer, quiero construir un mañana. Mejor que el que tuvieron mis abuelos, claro que sí, pero también mejor que el que me espera a mí; y digo esto porque quiero pensar en el presente y no en el pasado.

    Se habla mucho de República y hay gente que la anhela, pero, ¿qué hay más allá? Si escarbamos un poco, si dejamos de lado la memoria, la bandera tricolor, que el rey es muy malo y todas esas cosas que se suelen decir, ¿qué hay? ¿Alguien se ha planteado cómo sería un eventual Parlamento republicano, cómo estarían organizadas las Comunidades Autónomas, qué funciones tendrían los municipios o las provincias, cómo se aseguraría la separación de poderes? Aunque resulte triste, creo que muchas personas que suelen defender la República no han pensado en estas cuestiones.

    En un día como éste, nueve de diciembre, hay una pregunta aún más importante: ¿alguien se ha planteado qué pondría en la Constitución de 2010, si la votásemos hoy? Se ha cacareado hasta casi borrarlo el primer artículo de la Constitución del 31: “España es una República democrática de trabajadores de toda clase”.
    Es un verso muy bonito y a mucha gente se le llena la boca leyéndolo, y yo creo que está bien que lo tengamos en el recuerdo como el ejemplo histórico tan importante que es. Pero también es una disposición algo excluyente y, sobre todo, es una disposición histórica. Es decir, asumámoslo: la Constitución de 1931 expiró en 1936, y nunca jamás volverá a estar vigente en España. ¿Por qué no viajamos de una vez al siglo XXI y empezamos a inventar una nueva Constitución, una Constitución para nosotros, que nos represente y que nos una?

    Una Constitución para una República real, tangible, nueva y democrática. Una República sin ideologías, que no sea de un partido ni del otro, ni de izquierdas ni de derechas. Como primer artículo, si me permitís la sugerencia, estaría bien: “una República democrática de ciudadanos de toda clase”.

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