13.1.11

Algunas reflexiones tabaqueras

No pensaba hablar de la Ley Antitabaco, porque creo que más o menos todo el mundo ha dicho lo mismo. Pero Angel Cabrera escribió una entrada con ánimo de provocar (en el buen sentido) y me motivó a ello.

Para hablar de esta Ley, tengo que empezar diciendo que me alegro de que no se pueda fumar en los bares. Sí, como lo digo, me alegro. Me alegro porque yo soy un fumador empedernido y también un compulsivo consumidor de café. Desde hace días mi nivel de ambas sustancias ha descendido considerablemente, y más que lo va a hacer. Me encantaba disfrutar de un rato en la cafetería con mi cigarrillo, pero si pongo esto en una balanza junto a mi salud, gana lo último. Pero una cosa no quita la otra: que algo me beneficie (porque me beneficia) no hace que lo vea bien.

No voy a caer en el exceso de defender el fumar como un derecho inalienable. No puedo criticar las falacias de la cultura libre y manipular, unos días después, con los mismos argumentos tóxicos con que lo hacen sus defensores sólo porque me conviene. Sería un falso total si lo hiciera.

Fumar en sí mismo no es un derecho, pero sí lo es consumir cualquier producto que se venda de forma legal. Evidentemente, el consumo de tabaco no se ha prohibido, pero se ha perseguido hasta tal punto que roza una especie de semi-ilegalidad. Yo personalmente creo que una sociedad es más avanzada en tanto en cuanto es capaz de gestionar inteligentemente sus vicios. Porque el tabaco sólo es eso, un vicio.

Yo entiendo que el humo molesta, y mucho, a alguien que no fume. Siempre he intentado ser un fumador cortés: no fumo en comidas, intento apartarme lo máximo posible y, si hay niños, me salgo a la calle. Pero aun así molesta. Por este motivo no estoy en contra de la limitación, e incluso la restricción en los bares. Nunca he dicho aquello de "si no quieres que te ahúmen, no salgas de copas".

Pero igual que no estoy en contra de la restricción, estoy a favor de la posibilidad de elegir. Con la anterior Ley, que no estaba mal del todo, existía esta posibilidad. Y es que se trata del único camino: el salomónico, que satisfaga a ambas partes. Antes los no fumadores podían encontrar espacios libres de humos, ahora los fumadores no reciben semejante trato.

Cierto que, hasta este año, casi todos los bares habían elegido permitir fumar. Entendemos que esto es injusto, tratándose, por así decirlo, de la elección más "insana". Bueno, pues dale la vuelta. Que la minoría sea la fumadora. Pero que exista esa minoría. Esta decisión hubiera sido sensata, a mi parecer.

Se habla de salud pública. ¿En qué punto la existencia de uno, dos o tres locales para fumadores por ciudad sería una amenaza para el bienestar ciudadano? ¿Molestaría el humo a la gente que pasase ante la puerta?

Miren, cuando aún había humo en los garitos, muchos sabíamos del típico pub donde "te dejaban" fumar porros. El clásico antro donde el dueño hacía la vista gorda e incluso te animaba a liarte un canelo. Bueno, a mí la marihuana no me gusta, de hecho su olor ha llegado incluso a asquearme. Por lo tanto elegía evitar esos dos o tres tugurios de mi ciudad donde sabía que, cada sábado, se consumía hachís.

Creo que algo similar (pero legal, obvio) podría hacerse con el tabaco. En mi opinión, lo más razonable sería conceder licencias municipales para ello. Un concurso público que permitiese a x número de locales convertirse en bares para fumadores. Cumpliendo, siempre, unas condiciones indispensables: extracción de humos, prohibición de entrada a menores, etc. Así, los consumidores tendríamos un par de sitios donde beber y ahumarnos a gusto, sin perjudicar al resto. Y para lo demás, nos aguantamos.

No existe ni un solo argumento que contradiga esta propuesta. Nadie puede justificar, con razones de peso, por qué no se ha hecho así. Nadie puede demostrar que los locales especiales perjudicasen a la mayoría.

Como dije antes, el saber gestionar los vicios habla de la capacidad de convivencia que tiene una sociedad. A mi modo de ver, hacer escándalo de esta clase de cosas revela una cultura puritana que debíamos haber superado. Hace años, cuando se hablaba de las coffee-shop y la legalización de la marihuana en Países Bajos, todo el mundo tenía la frasecita en la boca: "Holanda es un país muy avanzado". "Holanda nos lleva años de ventaja", decían. Ahora, los mismos que repetían esto son los que aplauden la prohibición total. ¿En qué quedamos?

Y es que yo sí creo que Holanda fue un país muy avanzado. La normalización de las drogas evita el trapicheo, el oscurantismo y es un dique contra las mafias. Todo lo contrario tiene opuestas consecuencias.

Veo que en esta ley ha habido mucho seguidismo, mucho aplauso no pensado. Nadie se ha planteado que las cosas podían hacerse de otro modo. Y, sobre todo, creo que ha sido una ley totalmente malintencionada. No sólo el Gobierno no ha observado esta posibilidad que yo propongo - y tantas otras - sino que se ha negado a hablar con los representantes de la hostelería.

En el momento en que nadie puede explicar por qué sería perjudicial la existencia de locales especiales, y sin embargo defiende la prohibición total, es donde sale a relucir el odio. Yo recuerdo bien cuál fue, hace un año, el primer unfollow que recibí en Twitter. Me lo dieron tras hablar en contra de la Ley Antitabaco. ¿Creéis que fui maleducado o grosero? Muchos de los que me leéis habitualmente tendréis vuestra propia opinión de mí y supondréis cuáles fueron mis maneras. Pensad como prefiráis.

En los últimos días mis unfollows han sido, que yo sepa, cuatro. Una de aquellas personas me dijo que, en efecto, dejaba de seguirme por "fumador empedernido". Y tantos otros, no ya en Twitter sino en el resto de la red y sobre todo fuera de ella, dicen estar a favor de la prohibición total. Al preguntarles por qué no un coffee-shop para fumadores empieza el tartamudeo.

Si yo fuera gobernante, intentaría estudiar siempre las mejores opciones. Pondría a gente sensata a presentarme sus puntos de vista. El Gobierno de Zapatero no ha hecho esto. Han tirado en línea recta sin matizar nada. ¿Por qué? En mi opinión porque sabían que, habiendo una mayoría no fumadora (cosa insólita en nuestra historia) ganarían en votos. Pero sobre todo porque sabrían que se crearía la controversia, el enfrentamiento y, sobre todo, la distracción. Y esto no es porque se prohíba fumar, sino porque la prohibición sea total y no estudiada.

Se ha criticado mucho otro argumento que habla del mortal humo de los coches. Si lo sacas a relucir eres, por supuesto, un fumador estúpido y nazi que ataca con cualquier cosa. Pero es que es una realidad. Nunca he entendido las leyes de tráfico que persiguen sólo al conductor sin observar el estado de las carreteras. Tampoco acepto que se restrinja al máximo el tabaco en locales privados mientras, en realidad, no se vigila su consumo.

Estoy hablando de datos concretos. La permisión de fumar en un bar le acarreará al propietario multas de hasta 600.000 euros. Dar tabaco a un menor se sanciona con unos 10.000. Hasta sesenta veces menos.

¿Es más grave que yo, mayor de edad, fume en un local específico para mí (de existir el mismo) que lo haga en la calle un niño de doce o trece años? Para esta sociedad, evidentemente, sí.

Se habla de salud pública y cada vez más de proteger a los menores. Mientras tanto, el 94% de ellos sigue comprando whisky con toda tranquilidad cada fin de semana.

Algunos me dirán que hablo de una cosa para criticar la otra tontamente. Yo creo que cuando un problema se ataca con sinceridad total se debe hacer a todos los niveles. Y cuando se concentra la persecución en una figura solamente (en este caso, la del fumador perfectamente adulto) obviando las (más graves) restantes, algo huele mal. Y en este caso huele a pistoletazo de salida para una conveniente polémica, justo en los días en que el Gobierno va a aplicar recortes históricos a los derechos de todos.

No pueden decirme que velar por la salud de los estudiantes es prohibir fumar en las cercanías de un colegio, cuando la entrada a los mismos se convierte en un atasco multitudinario cada mañana. Cuando algunos profesores entran tarde a impartir sus clases porque deben esperar, en caravanas interminables, a que la madre lleve a su niña a la mismísima puerta con el todoterreno. Esto no puede defenderse.

Otra cuestión es la caída de la hostelería. Bien es cierto que no puede hacerse una valoración seria hasta que no haya datos, aunque otros países europes ya han confirmado la bancarrota de los pequeños locales. Esperaremos, de acuerdo, no hay ningún problema. Pero una obviedad es una obviedad.

Se está diciendo que la hostelería se mantendrá igual. Esto es, sencillamente, convertir la hostelería en un todo homogéneo, lo cual no es. No puede compararse un restaurante familiar con un bar obrero. Cada negocio tiene su producto y franja horaria de referencia. Hasta ahora, he podido comprobar cómo se ha disipado la clientela de los bares puramente trabajadores. Y es que, sencillamente, si un hombre del campo no puede fumarse un Ducados con su copa de hierbas, no se la toma.

Evidentemente algunos locales experimentarán un crecimiento, pero otros sufrirán graves pérdidas. Y negarlo es negar la diversidad del sector hostelero. La prueba está en cada uno y su propia experiencia. Yo, por ejemplo, solía ir a tomar mi café cada tarde en alguno de los bares de mi barrio. Y desde que empezó el año no lo hago. Esto, señores, son treinta euros mensuales que el bar no gana. A multiplicar por otros fumadores, como yo, lo suficientemente enganchados como para no poder separar café y tabaco. Y somos más de uno.

Para concluir, mencionaré el argumento antitabaco que personalmente encuentro más injusto. El de proteger al camarero. En primer lugar, porque se da por sentado a un camarero no fumador. Simplemente diré que muchos no ya camareros, sino propietarios, fuman. Y ahora tienen que salir a la calle, expulsados de su propio negocio, para ejercer su derecho (a consumir un producto legal).

Pero sin ánimo de andarme por los cerros de Úbeda iré directo a señalar una propuesta que leí en el blog de Senovilla. Para un camarero no fumador, el fumar es un acto ajeno su voluntad y arriesgado. Bueno, pues en la legislación laboral española existe el plus de penosidad, toxicidad y peligrosidad.

Yo trabajé durante dos años como pintor industrial en una metalúrgica, rodeado constantemente de acero en ebullición y vapores de plomo. Acepté unas condiciones laborales y me expuse a ello. Nadie pensó en prohibir esas pinturas para protegerme. Tampoco los elevadísimos niveles de contaminación ambiental que generaban, no ya para mí, sino para todos los ciudadanos de la zona. Curiosamente sí estaba prohibido fumar (ya que regía la anterior Ley).

Claramente, el tabaco es el enemigo, nunca la industria. Es la sociedad de los pequeños detalles: obviemos lo grave, centrémonos en lo accesorio, aunque podamos hacer las dos cosas a la vez.

10 comentarios:

  1. Te has explayado y me ha encantado tu reflexión, la cual comparto en casi todos los extremos.

    Para empezar, estoy de acuerdo que Ángel "malvadamente" es un provocador, de tomo y lomo como decía mi abuela.

    Podría extenderme mucho en el comentario, pero te diré sólo unas frases sueltas.

    Denuncian a un Bar insumiso por competencia desleal sus propios compañeros de hostelería. Permitir Fumar da clientes fieles.

    ¿Molesta una pecera en un aeropuerto? los que afirman que sí son TALIBANES y energúmenos que sólo conocen su libertad.

    En jurisprudencia hay un principio llamado de proporcionalidad que tú bien has reflejado. ¿Multas desorbitadas porque es la única forma de dar miedo?

    Y por último, y para que luego alguno me llame lo que quiera si lo lee. No tengo nada contra los Gays, pero a mi si que me molesta que me vean en pelotas en un vestuario y me tengo que aguantar o ser civilizado y ponerme la toalla.

    Disculpa pero me cabreo, muchos de mis amigos van a ir a la calle, pero no a fumar, a buscar empleo.

    Soluciones muchas, la mejor es esta para este Gobierno dictatorial, dónde este argumente le permite tener adeptos que aplauden que exista siempre algo que nos divida en vez que nos una.

    Yo si gobernara diría NO AL TABACO, de pronto exigiría que fueran eliminados los productos adictivos que ponen a sus anchas los fabricantes y luego facilitaría el desenganche a la adicción a todo el mundo, seguro que viviríamos mucho mejor todos, hasta yo sería ex-fumador.

    Un abrazo y veremos como acaba esta Ley, ya verás como aún estará llena de polémica, eso interesa en época electoral.

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  2. Yo sigo diciendo que la prohibición... es una metedura de pata cuyo origen está en la propia sociedad civil y su incapacidad para autoregularse. Ya sé que es un poco rebuscado.

    Hasta ahora los no fumadores "aceptábamos" ir a bares donde se fumaba, porque la mayoría se encuadraba en esa condición. Cuando entró la anterior Ley en vigor le dije a un amigo, ahora, los no-fumadores, hemos perdido algo, ya no podemos quejarnos si nos molestan con el humo porque nos dirán "aquí está permitido" y tendremos que callarnos.

    Y por otro lado, la mitad de la población NO fuma. ¿Es que esa población tampoco iba a los bares antes?

    Tema complejo donde los haya que se tenía que haber resuelto de una manera simple, con educación y respeto de quienes ejercen su derecho a consumir tabaco.

    Por otro lado los fumadores dicen "los bares irán a la quiebra". Pues la solución es sencillísima. No dejes de ir al bar a tomarte tu café y el cigarro lo dejas para cuando salgas del bar.

    :D

    En fin, lo dicho, yo ya estaba satisfecho con que los restaurantes entraran en su mayoría en lo de "no fumadores" (al menos en Tenerife) y me bastaba con el grupito de bares (masificados, por cierto) que habían colgado el prohibido fumar.

    Ahora me da cierta lástima ver a una persona adicta a la nicotina y encima fumando en la calle como si fuera un delincuente. No sé. No me convence.

    Yo, lo único que quería era que me dejaras tomar el café y leer el periódico sin que me echases tu humo encima. No quería echarte a la calle.

    ;D

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  3. Estupendo artículo.Yo creo que esta ley es una muestra más de la irresponsabilidad con la que gobiernan los socialistas. Es una ley que pretende escandalizar y dar que hablar, pero seguro que en muchos casos no se piensa hacer cumplir, como la otra.

    Una cosa más. La "minoría" fumadora es la parte activa y motora de la sociedad, es sobre ella sobre la que cae el peso de las pensiones, sobre ella el mantenimiento de sus familias, el consumo, los impuestos, las facturas, las responsabilidades, etc. A esta parte de la sociedad se la penaliza, se la humilla, se la mete en peceras, se la expulsa a la calle. , Me parece intolerable. Yo he visto un médico, un cirujano, vestido con su pijama verde, con el gorro verde y la mascarilla bajada, recien salido de quirofano fumando en la puta puerta del hospital, ¿es ese el respeto que merece ese hombre?. ¿Es eso correcto?

    Por otra parte la minoría fumadora es la parte sociable y tolerante del pais, es la que llena bares, pubs y discotecas, la que llena playas y hoteles. Es lastimoso ver estos días las caras aburridas de los pocos no fumadores en los bares, ahora tienen el aire limpio y nadie con quien hablar.

    Saludos

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  4. ¿Cómo no hechar de menos los tiempos de libertad de la época de Franco, cuando uno fumaba donde le petaba y los comunistas en la carcel?, un sueño.

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  5. Tengo una duda sobre esta ley: ¿incluye algún tipo de ayuda para que los fumadores puedan abandonar su hábito, o lo único que hace es prohibir y prohibir?

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  6. Estoy de acuerdo con el artículo. Prohibir por prohibir no es lo más adecuado en una sociedad en la que tenemos que convivir todos. La única salvedad es que no se perjudique a los demás y, en este caso, es tan fácil...
    Sólo con dejar que pueda haber bares "sólo para fumadores" o "lugares sólo para fumadores y a cubierto" con extractores adecuados. Que da pena ver a la gente torrarse de calor o pelarse de frío a las puertas fumando ¿A quién puede molestar? Únicamente a los intolerantes.
    Por cierto, soy exfumador. He contado cómo lo dejé en el siguiente enlace, por si a alguien le interesa:
    http://elultimomonoes.blogspot.com/search/label/DEJAR%20DE%20FUMAR
    Saludos

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  7. Es muy interesante lo que dices Senovilla. El problema en efecto es de niveles: se ataca al fumador y al hostelero, pero se dejan de lado los aditivos ultra-adictivos del tabaco, el acceso al mismo de menores... etc.

    En mi opinión ese elemento simplemente ya sirve para sospechar que no es una ley orientada al bienestar sanitario, sino destinada a provocar lo que ha provocado: polémica. Justo mientras empiezan a pasarse de tapadillo los recortes laborales más duros de los últimos 20 años.

    Angel, no creo que todos los bares vayan a ir a la ruina porque separo entre unos y otros... Cada bar tiene su "hora fuerte" y su producto estrella. A algunos les beneficiará la norma y a otros todo lo contrario.

    Aquí el problema está en la ausencia de las smoke-shop. Una sociedad avanzada es una sociedad que deja un espacio razonable a las drogas (no todo el espacio, sólo el necesario). Me dicen que digo esto porque soy fumador pero pienso lo mismo de la prostitución y es un servicio que no he utilizado en mi vida. Sencillamente, en una sociedad avanzada los vicios deben ser aceptados con su correspondiente espacio legal.

    Luego está el tema de la demonización. Se ha creado la imagen de que los fumadores somos unos malajes que os echamos el humo a la cara o encima de la hamburguesa. Se alentó esto con las multas desorbitadas y al animar a la denuncia anónima.

    En definitiva, el afán del Gobierno por crear un demonio visible (el fumador) mientras los bancos se siguen apropiando imparablemente de la democracia.

    Wallaq, yo también pienso que la Ley tiene un punto humillante. Como decía, se busca criminalizar al fumador, convertirlo en un drogadicto apestado. Con unos espacios para fumadores razonablemente legislados, el fumador podría consumir sin molestar. Pero se ha evitado esto para generar más odio y resentimiento en la ciudadanía. Una táctica más de división.

    Con respecto a tu última observación, yo también lo creo. Creo que los fumadores son la porción más activa a la hora de consumir en bares. Pero evidentemente no tengo datos que prueben mi teoría. Aun así lo creo.

    Daniel, hace poco la ministra Jiménez dijo que el Gobierno "estudiaría" aprobar ayudas para abandonar la adicción. Pero como un extra, en la Ley no está.

    Como digo, la Ley no es sincera porque no ataca el problema a todos los niveles. Se persigue al fumador pero no se le ayuda a desintoxicarse, aunque la OMS reconozca el tabaquismo como enfermedad. Se ponen multas épicas a los bares que permitan fumar a fumadores adultos, pero dar tabaco a un niño tiene una sanción ridícula. Todo esto levanta suspicacias.

    Lo has expresado tal como lo pienso riomoros. Locales para fumadores, ayudas para dejar de fumar, castigar la venta de tabaco a menores (una práctica totalmente corriente y aceptada, nadie se escandaliza de ver fumar a niños de 14 años). Pero todo esto no se hace, se siguen permitiendo el arsénico, el alquitrán, tantos productos innecesarios que hacen el tabaco más adictivo. ¿Es esto razonable? En absoluto, no.

    Un saludo a todos.

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  8. Te has quedado a gusto, Javier. La verdad es que yo tengo sentimientos encontrados, aunque no cabe duda de que el tabaco es nefasto para la salud. Por otra parte el Gobierno es muy hipócrita, porque está cercando a los fumadores pero saca diariamente una morterada de millones de euros gracias a ellos. Sí, diariamente. El tabaco es uno de los grandes negocios del Estado, como por todos es sabido.

    Por cierto, ahora sólo te queda dejar el café, hijo mío, que tampoco es especialmente saludable, sobre todo a partir del litro diario ;-)

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  9. Ven a tirar nabos a Jarramplas. Yo mañana subo a Piornal. Sé que es muy Agro tirar nabos al Jarramplas, el tío lleva máscara y se me quitan todos los estreses de la vida rural. Bueno sé que no es muy típico de un blog de reflexión filosofía y política. Pero no puedo dejar de invitaros a Jarramplas.

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  10. Es exactamente así Fernando, hipócrita. La Ley Antitabaco persigue el tabaco sin tocar un ápice de todo lo que conlleva el problema: sustancias aditivas, venta a menores... etc. En definitiva, una excusa para crear enfrentamiento.

    Gracias por la invitación Jake.

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