24.1.11

Túnez y la legitimidad de las dictaduras

En los últimos años está ocurriendo algo que a mí me parece preocupante y es que las democracias están empezando a legitimar a las dictaduras. Las naciones libres siempre han tolerado a las tiranías pero no con los brazos tan abiertos como hoy día.

Episodios como los Juegos Olímpicos de Pekín o el futuro Mundial de Fútbol de Rusia suponen una aprobación efectiva de la forma en que los gobiernos de esos países están gestionando sus asuntos. El presidente de los Estados Unidos recibe al déspota chino con todos los honores.

Incluso empieza a considerarse conveniente alabar los progresos financieros o tecnológicos de las dictaduras. Cada vez que China inventa un tren más rápido o hace una presa más grande, explotando a su pueblo, a los periodistas europeos les falta tiempo para aplaudirlo. Parece que el éxito económico limpia la brutalidad de la represión.

No sólo eso. Parece incluso que la soberanía popular se está devaluando. Nuestros medios no se cansan de recordarnos que estados criminales como Rusia o China han conseguido grandes éxitos, y que estos éxitos se deben en parte a que sus gobiernos tienen vía libre para hacer lo que les venga en gana, sin esa traba molesta que supone la democracia. Esto es así y se piensa así en Occidente.

Bueno, pues gracias a Dios, precisamente las personas que sufren bajo esta bota son que demuestran que la democracia no sólo sigue siendo válida sino que es el único camino. Economistas y politólogos europeos cada vez más nos dicen en sus libelos que a lo mejor la democracia no era tan buena idea y que deberíamos aprender de China, pero justo en ese momento los tunecinos derriban a un dictador brutal para exigir precisamente lo que a nosotros nos recomiendan abandonar: libertad, bienestar, justicia.

En las dictaduras militares y las teocracias islámicas la violación de derechos humanos es cosa corriente. Aquí en Europa hay que ser tolerantes y el abuso fanático de los imanes no se considera tal sino parte de su "cultura", algo que hay que respetar.
Y mientras mujeres occidentales, grandes feministas, defienden el derecho de las ciudadanas islámicas a llevar hiyab resulta que esas muchachas musulmanas no necesitan que nadie las defienda, que ellas solitas se bastan para derrumbar un régimen tiránico y aferrarse a esa democracia que nadie les ofrecía y nadie recomendaría porque está pasada de moda.

Resulta que mientras Europa empieza a abrir la mano con la sharia y a tolerar las satrapías militares de medio mundo la llama libertadora de Túnez prende por las naciones mahometanas como una hoguera de esperanza.

Tal vez Túnez será recordada como la nueva Francia en un nuevo contexto en que Europa no será ya cultivo de la razón y la justicia, sino una tierra de sumisos indolentes y patanes que agachan la cabeza ante los dictadores y animan a los héroes a arrodillarse.

5 comentarios:

  1. A un franquista de pro un periodista chileno le espetó en la cara que él moriría por la democracia. El franquista, sin alterarse, le contestó que eso era lo mismo que morir por el sistema métrico decimal.

    La democracia no es buena ni mala en sí misma la hace buena o mala el material humano que la moldea. Y lo mismo sucede con las dictaduras.

    ¿De verdad usted se considera un hombre libre?.

    Cuando yo estudié la Edad Media nos explicaban que a los siervos de la gleba se les consideraba siervos y no hombres libres porque tenían que pagar un 30% de sus ingresos al Sr. feudal, por lo demás podían hacer lo que quisieran. Usted y yo pagamos mucho más que eso y nos lo acompañan con un montón de normativas sobre lo que podemos hacer, no podemos hacer y donde lo podemos hacer.

    No somos libres, la libertad no se parece en nada a esto. Reflexionemos con seriedad, mirémosnos desde fuera, desde los ojos de un hombre libre y diganme si eso que vemos es o se parece a la libertad.

    Saludos

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  2. Yo es que los misticismos y cosas así las dejo de lado. No hablo de una libertad mitológica ni de una especie de Arcadia.

    La realidad es que yo puedo elegir mi oficio o mis creencias religiosas mientras que el siervo medieval estaba atado a la tierra y se debía a la fe católica obligatoriamente.

    En el franquismo no podían comprarse ni leerse algunos libros que tengo yo en mi casa. Eso es falta de libertad, y si queremos disfrazarlo diciendo que no la tenemos porque hablamos de una libertad mágica o una especie de "edad dorada" clásica no llegamos a ningún sitio.

    Sobre que el sistema no es malo ni bueno en sí mismo estoy de acuerdo. A veces parece que un buen despotismo ilustrado es mejor que cualquier democracia. ¿Pero cuántos despotismos beneficiosos ha tenido la humanidad desde que colapsó el Califato de Córdoba? Muy pocos.

    Un saludo.

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  3. La ley del tabaco, las leyes forestales o las de educación no son misticismo, son represivas, y muchas felicidades si ha podido elegir su oficio, pero me pregunto cuando no se ha podido hacer eso, quizá en época medieval, ¿elegir sus creencias religiosas, pero eso qué és?; usted puede elegir entre ser religioso o nó serlo, si lo és puede elegir entre ser católico (hablamos entre españoles) o ser un original y hacerse budista o anabaptista e impactar mucho en sociedad.

    ¿El Califato de Cordova?, ¡Caramba que corrección política!. Por supuesto que en todos los grandes imperios de la historia de la humanidad ha brillado el sol con fuerza. Y en ninguno de ellos había democracia, perdón, también están los americanos aunque a algunos no les guste.

    Saludos

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  4. No me he debido explicar bien. Sobre la libertad religiosa me refería a épocas pasadas (para diferenciar nuestra libertad de momentos en que no los había). Y no, en muchos tiempos no se podía elegir oficio (en la Edad Media, por ejemplo, o en caso de ser esclavo en Roma o en la América colonial, las castas de La India... etc.)

    Sobre lo del Califato de Córdoba, sí, pienso que la civilización alcanzó un techo pocas veces superado en Europa y en el mundo. Curioso que lo llame corrección política, un ferviente admirador del Califato era el infame Hitler que no era precisamente activista multicultural.

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  5. Mire, hay algo que en todo el mundo ha sido entendido como un símbolo de libertad. Este ha sido "el sueño americano". Durante todo el siglo XX inmigrantes del mundo entero se instalaron en America intentando realizar "el sueño americano". ¿Y en qué consistía eso.? Pues eso consistía básicamente en que un hombre con su sueldo podía comprarse una casa, un coche, mantener una familia y vivir decentemente. Eso es lo que teníamos aquí al estilo católico en los años setenta, antes de que la mujer fuese liberada.

    Hoy en día, señor libre porque puede elegir su trabajo y tener libros en su estantería, usted no podría mantener con su sueldo su casa, su coche, a su esposa, suegra e hijos. Sería interesante conocer los efectos psicológicos que esa situación provoca en el hombre. Usted puede decirme que no desea una familia, pero claro, ¿quién puede permitirse el lujo de desear una cosa tan cara, no es verdad?. Es mejor pensar, nó, yo no deseo tener hijos y sigo siendo libre. Pero sin una familia la libertad que ofreceis es la libertad de la hormiga en el hormiguero

    Saludos.

    Por cierto, cuando escucho que algo prende por las naciones mahometanas, sea lo que sea, me echo a temblar.

    Saludos

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