Ahora que la Ley de Economía Sostenible por fin se ha aprobado se habla mucho de la indignación de "los internautas", de si el Gobierno ha escuchado o dejado de escuchar a "los internautas" y cosas similares. En ese contexto no sólo están los usuarios de internet sino también la Asociación de Internautas.
Imaginen que yo fundo una organización que se llama "Asociación de Ciudadanos". Yo, como fumador que soy, estoy en contra de la Ley Antitabaco y con mi Asociación de Ciudadanos la lío parda. Luego veréis en Twitter y Facebook constantes noticias diciendo si el Gobierno dialoga o no dialoga con "los ciudadanos" o que "los ciudadanos" se indignan, sin importar que los ciudadanos sean fumadores o no.
Es el problema de erigirse en representante de todos. No digo que estos señores no puedan defender su derecho a ver gratis todas las series de aquí a Corea, sólo que no me parece bien que se proclamen representantes de un colectivo que abarca a toda la sociedad. También todos vemos la televisión y no dicen que el Gobierno debata con "los televidentes".
A mí personalmente me importa mucho más el trabajo, sabiendo que en cuanto acabe mis estudios, dentro de unos meses, iré al paro o al empleo precario. También me importa mi jubilación, que será a los 67. Me preocupa - lo que más - la Sanidad, sabiendo que seguramente en un futuro, a diferencia de mis padres, tendré que pagar fortunas por tratamientos básicos para mí o mis hijos, servicios que ahora son libres gracias a la Seguridad Social en proceso de privatización.
Uso internet y es mi vía de comunicación preferida, pero eso no me hace creer estupideces. No creo que España se parezca a China por llevar a cabo una reforma aprobada por un Parlamento democráticamente elegido, ni tampoco por atender las presiones de una embajada en ejercicio de sus funciones, que las embajadas para eso están.
Cada vez que los medios de comunicación podridos dicen que "los internautas" critican a Alejandro Sanz o que "los internautas" esputan alguna gilipollez, me están llamando también a mí gilipollas. Quizá dentro de cincuenta años esta generación sea recordada como la más idiota de la historia, la que se preocupó de las series gratis mientras se le alargó la jubilación, se le privatizaron los hospitales, se le desmanteló el ferrocarril o se le robó hasta el agua de los floreros y se le recortaron derechos laborales y civiles por orden de los mercados.
No quiero ser recordado como uno de ellos, sus estupideces no me preocupan. Me interesa lo importante. Por eso, cada vez que hablan de "los internautas", deberían decir más bien "los internautas que están en contra de la Ley Sinde". No son los únicos, ni siquiera son más, simplemente son los que vocean más. Recordemos que gruñir es la única forma que tienen los jabalíes de hacerse entender.
Imaginen que yo fundo una organización que se llama "Asociación de Ciudadanos". Yo, como fumador que soy, estoy en contra de la Ley Antitabaco y con mi Asociación de Ciudadanos la lío parda. Luego veréis en Twitter y Facebook constantes noticias diciendo si el Gobierno dialoga o no dialoga con "los ciudadanos" o que "los ciudadanos" se indignan, sin importar que los ciudadanos sean fumadores o no.
Es el problema de erigirse en representante de todos. No digo que estos señores no puedan defender su derecho a ver gratis todas las series de aquí a Corea, sólo que no me parece bien que se proclamen representantes de un colectivo que abarca a toda la sociedad. También todos vemos la televisión y no dicen que el Gobierno debata con "los televidentes".
A mí personalmente me importa mucho más el trabajo, sabiendo que en cuanto acabe mis estudios, dentro de unos meses, iré al paro o al empleo precario. También me importa mi jubilación, que será a los 67. Me preocupa - lo que más - la Sanidad, sabiendo que seguramente en un futuro, a diferencia de mis padres, tendré que pagar fortunas por tratamientos básicos para mí o mis hijos, servicios que ahora son libres gracias a la Seguridad Social en proceso de privatización.
Uso internet y es mi vía de comunicación preferida, pero eso no me hace creer estupideces. No creo que España se parezca a China por llevar a cabo una reforma aprobada por un Parlamento democráticamente elegido, ni tampoco por atender las presiones de una embajada en ejercicio de sus funciones, que las embajadas para eso están.
Cada vez que los medios de comunicación podridos dicen que "los internautas" critican a Alejandro Sanz o que "los internautas" esputan alguna gilipollez, me están llamando también a mí gilipollas. Quizá dentro de cincuenta años esta generación sea recordada como la más idiota de la historia, la que se preocupó de las series gratis mientras se le alargó la jubilación, se le privatizaron los hospitales, se le desmanteló el ferrocarril o se le robó hasta el agua de los floreros y se le recortaron derechos laborales y civiles por orden de los mercados.
No quiero ser recordado como uno de ellos, sus estupideces no me preocupan. Me interesa lo importante. Por eso, cada vez que hablan de "los internautas", deberían decir más bien "los internautas que están en contra de la Ley Sinde". No son los únicos, ni siquiera son más, simplemente son los que vocean más. Recordemos que gruñir es la única forma que tienen los jabalíes de hacerse entender.
No sé qué te parecerá esta noticia, pero creo que tiene relación con la demonización que está sufriendo internet. ¿De verdad crees que a los Gobiernos les preocupan los derechos de autor?
ResponderSuprimirAlfredo Pérez Rubalcaba: "No habría terrorismo internacional si no existiera Internet"