16.2.11

La culpa de los asesinatos

El asesinato de una mujer por su ex novio hace dos días ha producido controversia al saberse que la víctima había solicitado teleasistencia a la Secretaría de Estado de Igualdad, la cual no se le había tramitado por alguna tontería burocrática. Ahora dicha secretaría y el Ayuntamiento de Málaga no paran de echarse la culpa de lo ocurrido. A mí me ha sorprendido mucho la explicación de Miguel Lorente, delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, diciendo que ese servicio de teleasistencia en realidad no está para proteger sino para acompañar a la mujer en su proceso de recuperación.

Yo no sé para qué sirve exactamente esa teleasistencia y tampoco tengo ni idea de quién tuvo la culpa de que no se tramitara. Tampoco me importa y creo que a nadie debería preocuparle. La razón única de que esta mujer haya sido asesinada es que ese bastardo estaba en la calle. Este tipo lo que tenía era una orden de alejamiento, que es exactamente lo mismo que no tener nada.

Porque una orden de alejamiento no es una especie de campo de fuerza ni nada por el estilo. Una orden de alejamiento es un papel que 'invita' al asesino a no matar, y no habiendo unos buenos barrotes de hierro entre él y su víctima, o una pareja de policías en la casa de la mujer, lo único que puede impedirle cometer su crimen repugnante es su conciencia. Y una escoria capaz de pegar a su mujer mucha conciencia, no hace falta ser juez para saberlo, no tiene.

Porque este hombre no estaba donde le corresponde, que es la cárcel. En lugar de encerrarle hicieron algo mucho más útil: darle un cursillo sobre igualdad.Y yo digo que la culpa de tantos asesinatos es de este sistema despreciable que piensa que se pueden reparar con un par de clases violaciones evidentes de los derechos humanos; que creen que un aula puede sustituir a una prisión que, en realidad, es el único medio del que - deberíamos - disponer para vivir seguros y en convivencia pacífica.

Esta sociedad asquerosa que da más poder a los psicólogos que a los jueces. Esta sociedad de mierda que se apiada siempre del asesino y no se acuerda nunca de la víctima. Este mundo imbécil en el que se considera una ofensa la palabra 'coñazo' mientras más y más mujeres son asesinadas. Esto, amigos, es una prueba perfecta de aquello en lo que se ha convertido la España desarrollada: un esperpento, una maldita burbuja llena de enfermedades mentales; personas que viven en el país de la fantasía mientras el mundo se cae a pedazos debajo de nuestros pies.

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