1.2.11

Lo primario nos invade (es el fin)

Hace un par de años estaba yo en una comida familiar y los jóvenes nos reíamos recordando algunos vídeos de El Intermedio. Uno de los que comentábamos consistía en una manifestación del PCE a la que habían añadido música house con un locutor que gritaba: ¡subidón subidón!

Uno de los mayores de la mesa, profesor sabio y simpatizante que dejó de renovar el calendario en el año 60 nos preguntó qué coño pintaba el PCE en todo eso. Yo le expliqué, a mi manera, que era un simple vídeo de humor y que el humor tiene todas las licencias, y que aquello no debía interpretarse de otro modo.

Él me dijo que me equivocaba. Me dijo que el humor, en efecto, tiene todas las libertades y esto es innegable. Pero me habló de dos tipos de humor. Me habló de un humor que se ríe de algo no porque sí, sino para cambiarlo. Me habló de un humor que destruye y construye, que se ríe con conocimiento de causa. Lo contrapuso a ese otro humor, primario y bajuno, que se ríe sólo por reír; por el acto físico de reír. El humor que se queda en la superficie, en lo de arriba, y no va más allá.

La conversación terminó ahí pero yo seguí dándole vueltas. Seguí pensándolo durante años, de hecho. Y creo que por fin he llegado a mi conclusión. Ayer tuvimos en Twitter un gran ejemplo de lo que él me hablaba. David Bisbal dijo alguna chorrada sobre Egipto y a la gente se le ocurrió reír del tema. Pero esto es analizable.

¿Hay que reírse de todo? Supongamos que un político dice una barbaridad, como aquello de que el terrorismo internacional no existiría de no ser por internet según el ministro Rubalcaba. La gente empieza a hacer chistes sobre ello para señalar la brutalidad de sus palabras.

Ahora bien, ¿es lo mismo reírse por eso - por esa raíz política - que reírse - de una persona, no lo olvidemos - porque nos parece tonto lo que ha dicho? ¿Por dar palmas y aplaudir y decir cómo molo? Porque no dejemos de lado - y esto es lo que me repugna del asunto - en esas risas de anoche había una gran dosis de terrible arrogancia.

En lo que dijo Bisbal se podía entrever una gran falta de cultura. La verdad es que dijo una chorrada. Pero ¿en qué momento una persona puede ponerse encima de otra y reírse de ella, porque tú eres más ignorante que yo? Muchos de los que participaron en ese infame hastag #turismobisbal tienen blogs enlazados a su cuenta de Twitter; blogs que yo he hojeado alguna vez y que están cuajados de faltas de ortografía. Muchos de ellos rellenan también sus tweets con gazapos de todo tipo. Y sin embargo ayer se ponían a sí mismos en una especie de altar que les permitía reírse de la incultura del otro. Por supuesto no voy a mencionar a nadie: quien quiera que se de por aludido.

Pero está sobre todo ese humor primario. Ayer hablaba del tema con Vicky y ella me pasó un vídeo - de El Intermedio precisamente - en el que una reportera se reía de un grupo de adolescentes porque no sabían quién fue Franco o en qué consiste la trama Gürtel.

Está bien reírse de esto. Pero hay que reírse del siguiente modo: riamos, ridiculicemos, pero sólo para desnudar el problema, exponerlo al público, dejar desarmado al enemigo y luego atacar. Pero no, El Intermedio no hacía eso. No se reía para decir "mira lo que le ocurre a España", se reía para decir "mira qué tonto es este patán, menudo burro". Y hay una diferencia estratosférica entre ambos puntos.

El Intermedio ha hecho también muchas bromas sobre la religión. Pero todas adolecen del mismo problema. El Intermedio se queda en la tontería, en la chanza. Mira qué tonto es Rouco, mira qué gracioso lo que ha dicho Martínez Camino, qué borrico. Pero ya está.

Cuando los Monty Python rodaron La Vida de Brian su intención era diferente. Reírse, sí, pero reírse para dejar inerme el fanatismo de los dogmas católicos, el integrismo de los fundamentalistas religiosos. Reírse, para demostrar lo absurdo del sectarismo, para exigir la libertad de pensar y creer. Es un humor muy diferente el de aquellos hombres brillantes y el de los paletos que hoy en día se otorgan a sí mismos - a modo de humoristas-mesías - el título de guías espirituales de nuestra sociedad.

Tantos y tantos cómicos que creen estar realizando la función de despertarnos y sólo nos están adormeciendo más. Y tanta gente que cree ser ingeniosa, incisiva o culta por apuntarse a la tontería masiva. Por ser oveja del rebaño. ¡Anda, mira, todos se ríen de Bisbal! ¿Cómo voy a ser yo menos? ¿Hay motivo, hay razón, nos lleva a algún sitio? Da igual, soy masa. Disfruto siendo masa.

¿Qué hace más culta a cualquiera de estas personas de lo que lo es Bisbal? ¿Cualquiera de ellos podría decir, sin mirar Wikipedia, el nombre de cinco pirámides egipcias? Yo no podría; por eso elijo la humildad.

Y sí, sé que muchos vendréis y me diréis que flipo, que estoy loco, que no tengo sentido del humor, que sólo eran bromas, que tal y cual... seréis los que no habréis entendido nada. Los que no comprendéis la diferencia entre el humor de verdad y la risotada, entre la sátira profunda y la basura que nos quieren hacer tragar.

Recuerdo que hace unos años Antena 3 emitió un programa llamado El español de la historia, en el que se confeccionó una lista con los (supuestos) españoles más grandes de todos los tiempos. Esta lista era comentada por varias personalidades. En un momento determinado Antonio Gala - que estaba entre ellas - explicó por qué Isabel la Católica fue un desastre para el desarrollo de nuestro país, y por qué era significativo que estuviese en esa lista. Dio motivos de peso - destrucción de la tecnología agrícola hispanoárabe, eliminación de fueros que dinamitaron el comercio burgalés de la lana, expulsión de los judíos -. Susanna Griso, que era la presentadora, como respuesta sólo se rió y dijo: "Antonio Gala y sus teorías". Qué gracioso el viejo. Cállese usted, viejo, que chochea.

Así me siento yo. En realidad no sé por qué digo todo esto. Tampoco tengo tan claro que escribir entradas en este blog tenga algún sentido. La gente está a otras cosas: a las series, a las películas. Aunque no quiero obviar a los que simplemente se divierten sin preguntarse todo esto, supongo que la mayor estupidez en realidad es plantearse las cosas. Creo que voy a dejar de hacerlo.

9 comentarios:

  1. Siguen siendo dos tipos de humor. No todo en la vida tiene que ser perfectamente constructivo y de hecho no lo es. Muchas veces las cosas más desternillantes no tienen ningún sentido y precisamente los Monty Phyton también son un ejemplo de eso.

    Y me parece que nada pasa por hacer un poco de gracia de alguien como David Bisbal, que ya tiene la vida resuelta, como se suele decir. Por cierto, si quieres ver una crítica constructiva aquí es muy sencillo: mira el nivel cultural que tienen los ídolos de masas españoles y llora. ¿Es acaso necesario tener un mínimo de cultura en España para hacerse rico y famoso? Pues no. Pues ya tienes la crítica.

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  2. Esa crítica te la acabas de sacar de la manga, y lo sabes. Ahí nadie pretendía denuncia alguna, sólo reírse por reírse, y punto.

    Y sí, sí pasa por hacer un poco de gracia por alguien como David Bisbal, en el momento en que él, como dijo en su Twitter, se sentía ofendido e insultado.

    Esa doble moral no va conmigo.

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  3. Tienes toda la razón. Pero si esto ha servido para que la próxima vez ciertas personas se lo piensen un poco antes de decir tonterías ya hemos ganado algo. Lo triste es que seguro que gran parte de las personas pertenecientes a esta masa no hayan visto nada alarmante en el comentario de Bisbal y solo al ver los comentarios se hayan sumado al movimiento.
    Pero en fin que le vamos a hacer...

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  4. Pues yo pensé que te diría que no era para tanto, que eran unas risas porque sí. Pero tienes razón en tu reflexión, sólo que a la vez me parece que te equivocas en una cosa. #TurismoBisbal no es humor por humor, es una ironía magistral construida de manera espontánea sobre los famosos a los que con tanta devoción seguimos. Sí que se estaba desnudando algo, que los actuales líderes de opinión tienen fama y tienen dinero porque son productos de una estrategia de marketing, pero que como líderes, como referentes, dejan muchísimo que desear.

    Firmo lo que dices añadiendo, en definitiva, que #turismobisbal es ese tipo de humor al que hacía referencia tu profesor de filosofía.

    Un abrazo. Me ha gustado leer esta reflexión.

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  5. Si que tiene sentido este post: nos hace mejores personas. No es lo mismo el humor que el escarnio.

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  6. Anónimo, las personas "anónimas" de Twitter dicen tonterías constantemente. Yo intento huir de los estúpidos, de los poetillas, de los que se creen algo que no son pero constantemente me los retuitean... contra la estupidez luchar es vano.

    Angel, la reflexión que haces me parece que está bien y que tiene mucho interés pero, sinceramente, creo que esa reflexión la haces tú. No la hizo el 99% de los que ayer participaron en eso de #turismobisbal.

    Gracias Otger.

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  7. A mí me ha servido leerte al menos, para preguntarme a mí misma por la diferencia entre esos tipos de humor. No sé si habrás visto alguna vez "Polonia" o "Apm?" por internet, dos programas de la tele autonómica catalana en los cuales, a mi entender lo que hacen justamente es mostrar el problema convirtiéndolo en algo gracioso, pero que al final te hace pensar en el asunto real, no en la parodia.

    Interesante reflexión la tuya. Un beso Javi

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  8. ¡Hola!

    Sí conozco Polònia, antiguamente había una versión en Antena 3 llamada "Mire Usté", era el mismo programa, idéntico. Precisamente parece ser que se lo llevaron por problemas políticos. Y sí... es el tipo de humor al que me refería, muy diferente del de El Intermedio.

    Besos.

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  9. El humor, puede ser negro, blanco, verde y hasta inglés.

    Yo veo series y películas mientras Sinde se entretiene en defender con humor el cine español, ja,ja,ja.

    Un abrazo y que conste que además leo blogs.

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